POEMA SONETO XIV - Garcilaso de la Vega

Como la tierna madre, que el doliente
hijo le está con lágrimas pidiendo
alguna cosa, de la cual comiendo,
sabe que ha de doblarse el mal que siente.

Y aquel piadoso amor no le consiente
que considere el daño que, haciendo
lo que le pide hace, va corriendo
y aplaca el llanto y dobla el accidente,

así a mi enfermo y loco pensamiento,
que en su daño os me pide, yo querría
quitarle este mortal mantenimiento.

Mas pídemele y llora cada día
tanto que cuanto quiere le consiento,
olvidando su muerte, y aun la mía.


Compartir

compartir en facebook compartir en google+ compartir en twitter

Tambien puede leer..
TRADICION IJURRA NO HAY QUE APURAR LA BURRA - Ricardo Palma
TENGO UN HUESPED... - José Martí
DOTE - Juana Rosa Pita
EN UNA CRISIS - José Luis Piquero
DE ANDRÉS SÁNCHEZ ROBAYNA
DIME, COMO TE LLAMAS - Blanca Mateos
ADÁN EN PARAÍSO, VOS EN HUERTO - Francisco de Quevedo
ABROJOS - Antonio Plaza

Poemas mas leidos

Retorno fugaz - Juan Ramón Jiménez
Mi oasis - Juan Ramón Jiménez
Solo en sueños - Jaime Sabines
Caravana - Alfonso Reyes
Soneto xxxi - Garcilaso de la Vega
La mañanita - Ernesto Cardenal
Apollinaire herido - Gustavo Pereira
Pudiera... - Esteban Moore
A una morena - Carlos Pezoa Véliz
El poema de norma - Agustín Labrada Aguilera


DiarioInca.com
© 2007 - 2018
Hecho en Peru