Poemas de ALBERTO BLANCO


Antes de nacer (fragmentos)
E

antes de nacer reconocemos verdaderamente

Cancion de diciembre
Qué voluntad de permanencia
la de este viejo pirú desabrigado
que contra toda ley se sostiene
de pie sobre el asfalto. Ya tiene

El cuervo
Sé que es diciembre en alguna parte
y que saltan los astros
en las copas blandas
de los abetos recién nevados.

El fin de las etiquetas
La mosca se levanta de la mesa
y domina los cuartos desde el techo,
atraviesa puntualmente el pasillo
que comunica al mar con el espejo.

El grajo
Un grajo entre las nubes salta
como una mancha de tinta en un cuaderno,
como un pozo sin fondo y sin cubeta
donde el agua se queja mientras grazna.

El jilguero
El natural cansancio del jilguero
rinde sus frutos en el crepúsculo:
se posa en un alero o en una rama
y entra temblando levemente al sueño.

El mundo flotante del grillo
Con los ojos bien abiertos al enigma
vemos que las formas no son nuestras

No es nuestro el espacio ni el tiempo

El pinzon real
Un salmo cadencioso peina el bosque
De raya en medio: la luz solar
sobre las hojas y el abrigo
de la sombra en un costado.

El ruiseñor
Ella soñó
hace mucho tiempo
este mismo sueño musical.
Ahora lo traigo a la memoria.

El zenzontle
Lo sostiene el camino:
“El mundo está en llamas,
¡y tú estás riendo!”


Enseñanzas de atlihuayan
Sentados bajo los árboles dejamos correr el vino.
En las copas se mecen los cuervos
y en el estanque las ranas ensayan su partitura.
El eucalipto más viejo lleva una melodía

La alondra
La alondra construye con su canto
topacios inalterados por el vuelo:
paisajes remotos en lo inmediato…


La musica en la edad de hierro
a Gabriel Macotela




Los azulejos
Los espejos no cantan como antaño
y el espacio no es más que una lágrima
corriendo desde los ojos hasta el sueño
cuando nos dan una mala noticia…

Los buhos
Detrás de cada nube, de cada monte
de cada copa, de cada rama
hay búhos en la noche.


Los flamencos
Aquella larga noche
mi sueño me llevó a la alberca
de las luces profundas y los flamencos
prendidos como rosas eléctricas

Los gorriones
Bajan de nueva cuenta hasta el jardín
bajan en grupo, solos, en parejas
en busca de semillas o de pan,
de agua fresca, de frutos o de insectos

Los mirlos
El canto de los mirlos
compuesto en la quietud
es como un pensamiento.


Los pericos
Hablan todo el día
y entrada la noche
a media voz discuten
con su propia sombra

Los petirrojos
Con la puesta del sol los colorines cantaron:
de todos los puntos cardinales
convergieron los petirrojos en la almendra.


Triptico azul
I


Hay mañanas

Un esceptico noe
Las voces, oigo las voces cantando
en medio del diluvio canciones dulces
con el crujir de las vigas que se mecen.


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