Poemas de ALFONSO CALDERÓN


Buscaremos a los dioses
Tú que sabes del tibio acento de las plumas
y del calor infinito escondido en la nieve
trata de penetrar en este vago porvenir de sueños
en prodigio de savia o rosa adolescente.

Cuerpo o sonido
Toda a los labios son estrellas
en este antiguo amor,
en este gastado roce silencioso;
y las cabelleras quisieran ser bosques

De la resignaciã³n
Hubo manos que sumergieron fórmulas
y quisieron volar
como aire o corazón interminable.


De la resignacion
Hubo manos que sumergieron fórmulas
y quisieron volar
como aire o corazón interminable.


En busca del designio
Buscad
labios perdidos,
lejos del eco imaginario
que despiertan unas plumas.

Eres el anochecer
Allí donde comienza el silencio,
estás tú,
toda deseo, toda extensión
como hierba o álamo solo

He visto
He visto atardecer tu rostro
en el desvío de unos labios
y al brillo del jazmín.


Huida del cuerpo
Recorriendo tus labios busco en cada beso
un sonido a flor o vena consumida,
amoroso afán de un corazón vacío.


La muerte esta en el olvido
Tengo estos huesos hechos a las penas.
MIGUEL HERNÁNDEZ



La muerte estã¡ en el olvido
Tengo estos huesos hechos a las penas.
MIGUEL HERNÁNDEZ



Morirã© en el sur
Háblame de tus venas
y la espuma amarillenta de las lágrimas.
Háblame del torrente salobre
que los dioses desdeñan.

Morire en el sur
Háblame de tus venas
y la espuma amarillenta de las lágrimas.
Háblame del torrente salobre
que los dioses desdeñan.

Mujer dormida
Estás sola en la playa,
bienamada,
y tu cuerpo acariciado por los vientos
recuerda la espuma sollozante.

No hay instantes solos
La noche comprende esa música total
de la boca creciendo en el tiempo.

Por eso,

Noche con alas
¿Quién se acerca
a los designios del labio?
¿Quién desnuda tus manos
en un brillar de venas?

Para no amar
No quiero ya latidos que condenen
justificando tu ausencia revelada,
ni menos pechos doloridos
que presuman la tristeza de tus manos.

Plenitud de la tristeza
Tal la tristeza ciega,
enhiesta como espada sin origen
o muslo victorioso de muchacha.
Alta... grácil. Así te tuve.

Preparacion para el olvido
Qué triste es el sonido
que busca las manos
sin devolver ecos.


Presencia de unas lagrimas
Qué presentido sol
o luna aparecida
dio con el océano de tus lágrimas.


Primer consejo a los arcangeles del viento
Vosotros
estáis callados
arcángeles del viento.
No sentís el temblor de unos muslos

Ritornelo
Una lágrima o un beso.
Un silencio entrecortado en rumores.
Una mano de nieve.


Soledad en el olvido
Sucede a tu silencio la tristeza;
el ciego lamentar de unos labios
en el rostro pertinaz y retenido
de tu cuerpo eclipsado por el tiempo.

Sueño de unas sombras
Tú...
en las estrellas.
Yo...
en el agua.

Volumen del olvido
Como una lejanía sin respuesta
estás presente en todo:
en los muslos renegridos de unos árboles,
en la tibia ausencia de unas hojas detenidas

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