Poemas de ALMUDENA GUZMÁN


Anoche
Anoche,
al abrir los ojos para apartarme de la boca un cabello,
la mirada ue luego alcé
por encima del hombro de mi amante

Desnudo en sombra
Volverse a enamorar.
Besar una piel que sabe distinto,
no encontrar puntos de referencia
que indiquen el momento justo,

Este hombre
Este hombre que ahora cerca mi cuello
con su sabia muralla de labios
quizá abandone de pronto la almena,
quizá desaparezca para siempre.

Esto ya va mejor...
Esto ya va mejor.
Ya no le tengo miedo.

Y me complace que usted,

Exquisita prudencia
Exquisita prudencia la de mi boca y la suya
por ese dedo abeja que libó entre murmullos y distensiones
golosas,
las sucesivas floraciones e mi anémona noct

Hoy era la ultima tarde
Hoy era la última tarde.

Usted no paraba de hablar
-lo hubiese matado-

Justo el dia...
Justo el día en que llevo gafas y un jersey
horroroso
usted descubre mi arrinconada existencia.


La ventana me remite...
La ventana me remite a su coche,
el coche al beso,
el beso a la oreja que anda siempre perdiendo pendientes,
la oreja a la boca,

La voz, como lluvia...
La voz, como lluvia de plata para dejarte entrever los delicados
amores
que mantiene desde hace siglos, la luna crecida de abril con el
ámbar ruso.

Presos los dos
Presos los dos de aquel imposible decoro
adolescente,
ni yo me sonrojé ni usted tampoco hizo nada por llamarse
al orden

Que hago yo aqui...
Qué hago yo aquí medio borracha
escuchando a este cretino
que sólo sabe hablarme de la mili,
mientras me tapa baboso la calle y la vida

Quien es esta sombra...
Quién es esta sombra
que aterriza limpiamente en mi cuerpo
como un halcón.


Reconozco
Reconozco que no somos muy originales,
nuestra historia es la de medio Madrid
y como todos, andamos buscando una clarita
entre la oficina y el estudio

Señor, ahora que mi piel...
Señor,
ahora que mi piel y la suya
-después de las sábanas-
han formado un nuevo "collage" en el agua,

Si todo esto cambiase...
Si todo esto cambiase,
si me dijera usted, de pronto, que me ama,
yo ni me detendría para hacer la maleta.


Soy un racimo de uvas
Soy un racimo de uvas
y aguanto como puedo
este oleaje creciente de su boca
aguijoneándome al sol.

Subo
Subo.
Bajo escalones.

Pero esta angustia atrancándoseme en la piel como una

Ultimatum
¡Oh,Juan! ¿por qué sueñas siempre rosas?
Ya no nos caben en la habitación,
esto no puede seguir así:
Cada día te levantas con las sábanas llenas de rosas

Usted se inmiscuye
Usted se inmiscuye en mi bufanda
desde una aurea blanquísima que me reverbera los labios.

No me muevo,

Usted se me escapa
Usted se me escapa en los pasillos como
un discóbolo impregnado de aceite.

Pero todo lo que habla es una mano enguantada

Volvemos a comer juntos...
Volvemos a comer juntos.
Este hombre cada día más guapo y a ti te rebasan las orejas.

Qué importa.

Y el amigo comun de dos que se han separado
Ernesto, moreno de luz y luna argentina,
cigarrillo entre los dedos,
sonrisa de niño en los naranjales del alba.


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