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Poemas de Antonio Machado


A don miguel de unamuno
lleva el arnés grotesco
y el irrisorio casco
del buen manchego. Don Miguel camina,
jinete de quimérica montura,
metiendo espuela de oro a su locura,
sin miedo de la lengu

A don ramon del valle inclan
de ojos de llama, el fúnebre barquero
de las revueltas aguas de Aqueronte.
Plúrima barba al pecho te caía.
(Yo quise ver tu manquedad en vano.)
Sobre la negra barca aparecía

A jose maria palacio
vistiendo ya las ramas de los chopos
del río y los caminos? En la estepa
del alto Duero, Primavera tarda,
¡pero es tan bella y dulce cuando llega!... ¿Tienen los viejos olmos

A juan ramon jimenez
Sobre el agudo ciprés
brillaba la luna llena,
iluminando la fuente
en donde el agua surtía
sollozando intermitente.
Sólo la fuente se oía.
Después, se escuchó el ac

A la desierta plaza
A un lado, el viejo paredón sombrío
de una ruinosa iglesia;
a otro lado, la tapia blanquecina
de un huerto de cipreses y palmeras,
y, frente a mí, la casa,
y en la casa l

A la muerte de ruben dario
Jardinero de Hesperia, ruiseñor de los mares,
corazón asombrado de la música astral, ¿te ha llevado Dionysos de su mano al infierno
y con las nuevas rosas triunfantes volverás?
¿Te

A orillas del duero
buscando los recodos de sombra, lentamente.
A trechos me paraba para enjugar mi frente
y dar algún respiro al pecho jadeante;
o bien, ahincando el paso, el cuerpo hacia adelante
A un naranjo y a un limonero
Naranjo en la corte, ¡qué pena da verte
con tus naranjitas secas y arrugadas!. Pobre limonero de fruto amarillo
cual pomo pulido de pálida cera,
¡qué pena mirarte, mísero arbolillo

A un naranjo y un limonero
Naranjo en maceta, ¡qué triste es tu suerte!
Medrosas tiritan tus hojas menguadas.
Naranjo en la corte, ¡qué pena da verte
con tus naranjitas secas y arrugadas!.

A un olmo seco
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido. ¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquec

A un viejo y distinguido señor
para llorar, como una noble sombra
vagar, envuelto en tu levita larga.
El talante cortés, ha tantos años
compuesto de una fiesta en la antesala,
?¡qué bien tus pobres huesos

Abril florecia
Entre los jazmines
y las rosas blancas
de un balcón florido,
vi las dos hermanas.
La menor cosía,
la mayor hilaba ...
Entre los jazmines
y las rosas blancas,

Acaso...
me sorprendió la fértil primavera
que en todo el ancho campo sonreía. Brotaban verdes hojas
de las hinchadas yemas del ramaje,
y flores amarillas, blancas, rojas,
alegraban l

Al libro ninfeas, del...
fragantes y bellas,
de historias de lirios que amasen estrellas;
un libro de rosas tempranas
y espumas
de mágicos lagos en tristes jardines,
y enfermos jazmines,
y

Al maestro "azorin" por su libro castilla
que llaman la Ruipérez, es una viejecita
que aviva el fuego donde borbolla la marmita. Ruipérez, el ventero, un viejo diminuto
?bajo las cejas grises, dos ojos de hombre astuto?,
c

Al maestro ruben dario
del otoño en Verlaine, y que ha cortado
las rosas de Ronsard en los jardines
de Francia, hoy, peregrino
de un Ultramar de Sol, nos trae el oro
de su verbo divino.
¡Salter

Amanecer de otoño
y alguna humilde pradera
donde pacen negros toros. Zarzas, malezas,jarales. Está la tierra mojada
por las gotas del rocío,
y la alameda dorada,
hacia la curva del río.


Anoche cuando dormia

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una fontana fluía

Antares
Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos, caminos sobre el mar.
Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria de los hombres mi canción;

Caminante no hay camino

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,

Caminante rima xxix
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Caminos
De la ciudad moruna
tras las murallas viejas,
yo contemplo la tarde silenciosa,
a solas con mi sombra y con mi pena.

Campo
quedan algunas brasas. Y ese árbol roto en el camino blanco
hace llorar de lástima. ¡Dos ramas en el tronco herido, y una
hoja marchita y negra en cada rama! ¿Lloras?... Entre los ál

Campos de soria
verdes pradillos, cerros cenicientos,
la primavera pasa
dejando entre las hierbas olorosas
sus diminutas margaritas blancas. La tierra no revive, el campo sueña.
Al empezar a

Cante hondo
cuando llegó a mi oído,
por la ventana de mi estancia, abierta a una caliente noche de verano,
el plañir de una copia soñolienta,
quebrada por los trémolos sombríos
de las mú

Consejos
I

Este amor que quiere ser
acaso pronto será;

Coplas elegiacas
y dice: la sed que siento
no me la calma el beber! ¡Ay de quien bebe y, saciada
la sed, desprecia la vida:
moneda al tahúr prestada,
que sea al azar rendida! Del iluso que

Coplas mundanas
tengo en monedas de cobre
el oro de ayer cambiado. Sin placer y sin fortuna,
pasó como una quimera
mi juventud, la primera...
la sola, no hay más que una:
la de dentro

Del pasado efimero
Este hombre del casino provinciano
que vio a Carancha recibir un día,
tiene mustia la tez, el pelo cano,
ojos velados por melancolía;

El cadalso
El lienzo de Oriente
sangraba tragedias,
pintarrajeadas
con nubes grotescas.
.....................................................
En la vieja plaza
de una vieja al

El crimen fue en granada...
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los

El dios ibero
tuviera una saeta el hombre ibero
para el Señor que apedreó la espiga
y malogró los frutos otoñales,
y un "gloria a ti" para el Señor que grana
centenos y trigales
que el

El hospicio
en donde los vencejos anidan en verano
y graznan en las noches de invierno las cornejas.
Con su frontón al Norte, entre los dos torreones
de antigua fortaleza, el sórdido edificio

El mañana efimero
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y de alma quieta,
ha de tener su marmol y su día,
su infalible mañana y su poeta.
En vano ayer engendrará un mañana
vac

El poeta
mira, turbia la pupila
de llanto, el mar, que le debe su blanca virgen Scyla. Él sabe que un Dios más fuerte
con la sustancia inmortal está jugando a la muerte,
cual niño bárbaro.

El poeta recuerda las tierras de soria
o, sobre el ancho nido de ginesta,
en torre, torre y torre, el garabato de la cigüeña!... En la memoria mía
tu recuerdo a traición ha florecido;
y hoy comienza tu campo empedernido

El rojo sol de un sueño en el oriente asoma
Pasado el llano verde, en la florida loma,
acaso está el cercano final de tu camino.
Tú no verás del trigo la espiga sazonada
y de macizas pomas cargado el manzanar,
ni de la v

El tren
de mi vagón de tercera?,
voy ligero de equipaje.
Si es de noche, porque no
acostumbro a dormir yo,
y de día, por mirar
los arbolitos pasar,
yo nunca duermo en el tr

El viajero
Está en la sala familiar, sombría,
y entre nosotros, el querido hermano
que en el sueño infantil de un claro día
vimos partir hacia un país lejano.

Elegia de un madrigal
bajo el azul monótono, un ancho y terso río
que ni tenía un pobre juncal en su ribera.
¡Oh mundo sin encanto, sentimental inopia
que borra el misterioso azogue del cristal!
¡Oh

En abril, las aguas mil
y entre nublado y nublado
hay trozos de cielo añil.
Agua y sol. El iris brilla.
En una nube lejana,
zigzaguea
una centella amarilla.
La lluvia da en la ventana
En el entierro de un amigo
Tierra le dieron una tarde horrible
del mes de julio, bajo el sol de fuego.

A un paso de la abierta sepultura,

Españolito que vienes al mundo
entre una España que muere
y otra España que bosteza.

Españolito que vienes

Fantasia de una nota de abril
de blancas paredes y obscuras ventanas.
Cerrados postigos, corridas persianas...
El cielo vestía su gasa de abril. Un vino risueño me dijo el camino.
Yo escucho los áureos consejos

Fantasia iconografica
bajo la piel pálida tersura
se trasluce la fina calavera.
Mentón agudo y pómulos marcados
por trazos de un punzón adamantino;
y de insólita púrpura manchados
los labios q

Glosa
que es el morir. ¡Gran cantar!
Entre los poetas míos
tiene Manrique un altar.
Dulce goce de vivir:
mala ciencia del pasar,
ciego huir a la mar.
Tras el pavor del mo

Hastio
el amplio cuarto sombrío
donde yo empecé a soñar.
Del reloj arrinconado,
que en la penumbra clarea,
el tictac acompasado
odiosamente golpea.
Dice la monotonía

Horizonte
copiaban el fantasma de un grave sueño mío
mil sombras en teoría, enhiestas sobre el llano. La gloria del ocaso era un purpúreo espejo,
era un cristal de llamas, que al infinito viejo

Introduccion a los sueños
he visto en el profundo
espejo de mis sueños que una verdad divina
temblando está de miedo,
y es una flor que quiere
echar su aroma al viento. El alma del poeta
se or

Inventario galante
negras noches sin luna,
orilla al mar salado,
y el chispear de estrellas
del cielo negro y bajo.
Tus ojos me recuerdan
las noches de verano.
Y tu morena carne,
Jardin
tras el bosque de cobre y de ceniza.
En tu jardín hay dalias.
¡Malhaya tu jardín!... Hoy me parece
la obra de un peluquero,
con esa pobre palmerilla enana,
y ese cuadro d

La casa
Cuando en brazos de la madre
vio la figura risueña
del primer hijo, bruñida
de rubio sol la cabeza

La mujer manchega
La Mancha y sus mujeres... Argamasilla, Infantes
Esquivias, Valdepeñas, La novia de Cervantes,
y del manchego heroico, el ama y la sobrina
(el patio, la alacena, la cueva y la cocina,
La noria
El agua cantaba
su copla plebeya
en los cangilones
de la noria lenta.
Soñaba la mula
¡pobre mula vieja!,
al compás de sombra
que en el agua suena.
La ta

La primavera besaba
La primavera besaba
 suavemente la arboleda,
 y el verde nuevo brotaba
 como una verde humareda.

La saeta
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!
¡Cantar

Las encinas
serrijones y colinas
llenos de oscura maleza,
encinas, pardas encinas;
humildad y fortaleza!
Mientras que llenándoos va
el hacha de calvijares,
¿nadie cantaros sabr

Llanto de las virtudes y coplas...
las campanas todo el día
doblando por él: ¡din-dan! Murió don Guido, un señor
de mozo muy jaranero,
muy galán y algo torero;
de viejo, gran rezador. Dicen que tuvo un serra

Los olivos
olivares polvorientos
del campo de Andahicía!
¡El campo andaluz, peinado
por el sol canicular,
de loma en loma rayado
de olivar y de olivar!
Son las tierras
s

Los sueños
que en hilo suave, blanco y silencioso
se enrosca al huso de su rubia hermana. Y vuelve a sonreír porque en su rueca
el hilo de los campos se enmaraña.
Tras la tenue cortina de la

Los sueños malos
Suenan lejos las campanas.
De balcones y ventanas
se iluminan las vidrieras,
con reflejos mortecinos,
como huesos blanquecinos
y borrosas calaveras.
En toda la tard

Luz
tu corazón; sopla tu corazón y vibra...
¡Lástima de tu corazón, poeta!
¿Serás acaso un histrión, un mimo
de mojigangas huecas?
¿No borrarán el tizne de tu cara
lágrimas v

Mis poetas
que yendo en romería acaeció en un prado,
y a quien los sabios pintan copiando un pergamino. Trovó a Santo Domingo, trovó a Santa María,
y a San Millán, y a San Lorenzo y Santa Oria, <

Noche de verano
abiertos los balcones
del viejo pueblo a la anchurosa plaza.
En el amplio rectángulo desierto,
bancos de piedra, evónimos y acacias
simétricos dibujan
sus negras sombras

Noviembre 1913
Dos lentas yuntas aran,
mientras pasan la nubes cenicientas
ensombreciendo el campo,
las pardas sementeras,
los grises olivares. Por el fondo
del valle del río el agua t

Orillas del duero
ya las golondrinas chillan. Pasaron del blanco invierno,
de nevascas y ventiscas los crudos soplos de infierno. Es una tibia mañana.
El sol calienta un poquito la pobre tierra soriana.

Otro viaje
por sus brillantes rieles,
devorando matorrales,
alcaceles,
terraplenes, pedregales,
olivares, caseríos,
praderas y cardizales,
montes y valles sombríos.
Tras

Parabolas
Abrió los ojos el niño
y el caballito no vio.
Con un caballito blanco
el niño volvió a soñar;
y por la crin lo cogía...
¡Ahora no te escaparás!
Apenas lo hubo cogid

Parergon
en la mansión cerrada,
solo, con su memoria y el espejo
donde ella se miraba un claro día.
Como el oro en el arca del avaro,
pensó que no guardaría
todo un ayer en el esp

Pascua de resurreccion
Buscad vuestros amores, doncellitas,
donde brota la fuente de la piedra.
En donde el agua ríe y sueña y pasa,
allí el romance del amor se cuenta.
¿No han de mirar un día, en vu

Poema de un dia. meditaciones rurales
maestro de gay-saber,
aprendiz de ruiseñor),
en un pueblo húmedo y frío,
destartalado y sombrío,
entre andaluz y manchego. Invierno. Cerca del fuego.
Fuera llueve un ag

Por el libro "presagios"
será con sombras divinas,
juego de manos de ciego.

Por tierras de españa
antaño hubo raído los negros encinares,
talado los robustos robledos de la sierra.
Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares;
la tempestad llevarse los limos de la tierra


Preludio
Acordaré las notas del órgano severo
al suspirar fragante del pífano de abril. Madurarán su aroma las pomas otoñales,
la mirra y el incienso salmodiarán su olor;
exhalarán su fresc

Proverbios y cantares i
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles
como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul,

Proverbios y cantares iii
Jamás perdona el necio si ve la nuez vacía
que dio a cascar al diente de la sabiduría.

Proverbios y cantares xviii
Áyax era más fuerte que Diomedes,
Héctor, más fuerte que Ayax,
y Aquiles el más fuerte; porque era
el más fuerte...¡Inocencias de la infancia!
¡Ah, cuando yo era niño
soñ

Recuerdo infantil
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales. Es la clase. En un cartel
se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel,
junto a una mancha carmín. Con timbre sonoro y hue

Recuerdos
abiertos los jazmines, maduros los trigales,
azules las montañas y el olivar florido;
Guadalquivir corriendo al mar entre vergeles;
y al sol de abril los huertos colmados de azucenas

Renacimiento
y la pequeña historia,
y la alegría de la vida nueva...
¡Ah, volver a nacer, y andar camino,
ya recobrada la perdida senda!
Y volver a sentir en nuestra mano
aquel latido

Retrato
Mi infacia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no q

Sol de invierno
simétricos montículos
y ramas esqueléticas.
Bajo el invernadero,
naranjos en maceta,
y en su tonel, pintado
de verde, la palmera.
Un viejecillo dice,
para su

Sueño
Era un niño que soñaba
un caballo de cartón.
Abrió los ojos el niño
y el caballito no vio.

Sueño infantil
noche de mis sueños,
noche de alegría ?era luz mi alma
que hoy es bruma toda,
no eran mis cabellos
negros todavía?, el hada más joven
me llevó en sus brazos
a l

Tres cantares enviados a unamuno en 1913
de gritar sobre los mares,
la voz de la mar me asorda.
Señor, me cansa la vida
y el universo me ahoga.
Señor, me dejaste solo,
solo, con el mar a solas. II O tú y yo

Un criminal
que repugna a su máscara de niño
y ademán de piadosa mansedumbre.
Conserva del obscuro seminario
el talante modesto y la costumbre
de mirar a la tierra o al breviario.
De

Un loco
Es una tarde mustia y desabrida
de un otoño sin frutos, en la tierra
estéril y raída
donde la sombra de un centauro yerra.

Yo voy soñando
Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...

Yo voy soñando caminos
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
-la tarde cayendo está-.
"En el corazón

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