Poemas de Guillermo Pilía


Alli tambien la vida estuvo en otro tiempo
Río de invierno: ya más escaso
se hace el bajar de las lanchas a las islas
a pleno sol, ya más escaso
se hace el contingente de viajeros

Alta fragata en el arrabal de la memoria
El amor del río traía
peces y camalotes sobre el agua profunda,
la resaca de las islas.


Atenuante
Debemur morti, nos nostraque.
Horacio

La ostra,

Caballo de guernica
8

Lluvia de la mañana, insuficiente
para empapar el pan: tan sólo lluvia

Caballo de guernica (28)
Declina el mes —se esfuma
hacia el río el vapor de la ciudad—.

Llega otro invierno pródigo en vituallas

Caballo de guernica (43)
Hay en las sentinas de la memoria
señales de agua muerta.

Derivan incompletos los recuerdos

Caballo de guernica (53)
En medio del bullicio de la tarde
puedo escuchar mi voz,
pura herrumbre de puerto abandonado.


Casi tango
Siempre fue viejo —a mis ojos— mi padre
—no sé si por su innata pasión por el tango
que en mi infancia aborrecía, por el sencillo
hecho de ser mi progenitor o por otras

Dia de piedra blanca
Día
hecho para mí.
R. Alonso


El milagro
Contaba mi padre que mi abuelo tenía
un ojo que siempre le lloraba, producto
de un golpe que le dio —brutal— mi bisabuelo.
Tendría entre ocho y diez años entonces

Encrucijada del recuerdo
Canto del corazón, que en la noche
poblada de mitos se une
al silencio de la llanura,
al sueño de los potros, a la vigilia

Herido por el agua
12

Hubo otro tiempo en que íbamos a tientas:
yo escribía derecho en los renglones

Hermoso es estar vivos
¿Qué otras palabras darte —te escribí— que no fuesen
las más sencillas, las más apartadas
de estas otras, entornos de las cosas?
De los dos fuiste siempre la que

Isla en el pensamiento
Noche junto al río. Serena emerge
esta isla en el pensamiento,
en el recuerdo de los días infinitos:
grandes vigas de madera que se elevan

Isla matutina
Nacías de continuo, isla matutina,
aún no arraigada al fondo de este río,
para acrecentar el verano y nuestros mitos,
entre vuelos de aves que emprendían

Mas alla de las naves
Domine, si tu es, iube me
venire ad te super aquas.
Mateo XIV, 28


Sobrevivientes
Se congregan junto al fuego de la playa
y la hoguera se extingue con los primeros atisbos de la aurora.

Luego duermen hasta que el mediodía

Visitacion a las islas
Aire de siglos inundaba las avenidas populosas,
los altos campanarios, los árboles
inmortales de la infancia. Con el fresco de la hora
perfumaban los comercios, los puestos de fru

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