Poemas de Italo López Vallecillos


Ars vivendi
I

Hay que destruirse. Incendiarse. Romper con los recuerdos.
Asaltar el crepúsculo. Robar la rosa extraña del jardín.

Cancioncilla
Qué clara paz interior
qué dulce y grata
la sombra del naranjo,
sus amarillos y sus pájaros,

Ciego afan
I

Adiós digo al vecino,
al hermano,

Corazon, te pareces a las grandes ciudades
Corazón,
te pareces a las grandes ciudades.
En ti viven hombres soberbios y terribles.
Sobre tus altas torres de silencio

Mientras me llevan esposado
I

Vino un hombre
y me llevó del brazo,

Puro asombro
Las mariposas rondan el espejo.
Tiembla el corazón, tan solitario.
En el jardín cercano
el perfume rompe distraídamente sus veleros.

Tiempo de recorrer caminos
I

Vamos, amor, a recorrer caminos,
el tiempo rompe afuera sus relojes.

Y voy y vengo incierto
Me pregunto si nada ha cambiado,
si no hubo antes pájaros,
estrellas,
vientos y lluvias, nieves que fueran


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