Poemas de Jaime Labastida


Afrodita en el polvo
El sol, colérico de sales,
contra el agua arremete.
Hermano con hermana se acarician.
Y un cielo azul está (cubriéndola),

Aguja en el pajar
Aunque pudiésemos representarnos
lo que es, no podríamos
decirlo ni comunicarlo...
Go

Bajo la pesada losa del mundo
Sobre la Tierra, estamos enterrados.
Todo su peso cárdeno
se vuelca sobre mis pies antiguos.
Toda la tierra me avienta sobre el cielo,

Ciudad bajo la lluvia
Mira cómo, desde este exilio de cemento,
se extiende la ciudad, a nuestras plantas.
De aquí partían los mercaderes rumbo a España.
Mira el humo en aquellas azoteas,

Ciudad y pajaros
Estruendo de humo y trenes.
Edificios que giran en su exacto equilibrio.
Pequeño sol agónico, apenas un recuerdo.


El jubilo se enciende
La memoria es una piel que tu recuerdo llaga,
una herida de torpe geometría,
es una carne, un nervio vivos.
Lacera memoria donde el fuego

En el centro del año
El sol es nuevo cada día.
Heráclito



Hielo
Los frescos de Botticelli
arrancados a la Villa de Lemmi,
la Victoria de Samotracia,
con las alas unidas por alambres

Horas
11:30 P.M.

Durísima la luna. Igual que tú, tan lejos.
Suéñame, te digo, como te sueño aquí,

La piel
Creyente sólo de lo que toco, yo te toco,
mujer, hasta la entraña, el hueso,
aquello que otros llaman alma, tan unida,
tan cerca de la carne mortal y voluptuosa

Luz
...acampadas en la célula
como en un tardo tiempo
de crepúsculo.
José Goro

Luz detenida
Hoy baila mi mujer y taja
sonrientes cicatrices en su cielo.
Hoy ella baila, colibrí ante la flor,
espejo frente a espejos enemigo.

Mentira
Todo cuanto hasta aquí fue escrito,
mentira sorda. No es verdad
que haya sido menos dura
la mandíbula airada de las horas.

Papel borrado
Cuando termino de escribir todo esto,
después que durante horas me imprimo
como un mecanismo de dulzura y de cólera
én las hojas, y el viento desordena los papeles

Plenitud del tiempo
1

La destrucción del fuego, atroz,
y la del tiempo. El bosque que crepita,

Rescoldo
Se va hacia atrás el horizonte.
La estrella Sirio vuelve hasta su origen
(¿cuál, oh dioses, a dónde va
con esa prisa oscura?).

Segunda aproximacion a la muerte de mi padre
ijo

Viajes en avion
uín Hernández



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