Poemas de Jairo Guzmán


Animalia
nos movemos en el aire del soliloquio
en la jaula de bejucos con fiera a bordo
y tití grita que grita
para que no le hagan mala cara y lo dejen irse

Ante un grabado de escher
La mantis religiosa cabalga un muerto.
Ese es su rito a las estrellas esta noche.

Nos cobija un cielo de remota luz

Con muslos de damas toledanas
Con muslos de damas toledanas
están abullonadas mis almohadas

Mi sombrero de oro

Donde la montaña es casi azul
seguimos rutas de súbitos recodos. canciones nos recuerdan ceremonias ya
olvidadas. donde la montaña es casi azul, el río semeja el lomo de un
relámpago.


El espejo negro
Atraído por la visión de un árbol, camino por la sabana, hasta extraviarme
en su paisaje. Su tallo, abarcable por ocho hombres en círculo. Tan alto
que aves migratorias se desvían de su

En el parque
los músicos del aire son las flores
que flotantes semejan señoritas
vestidas con un manto de pájaros
en el parque donde la gente el domingo

En voz alta
I

¡Escuchen: un desierto nos llamará a juicio!
¡No olviden las amígdalas en los cestos de basura!

Este carnaval
Este carnaval
ganó la batalla
esparció espigas
del oro del trigo intangible

Invocacion
I

De plomo
el cielo es el pecho de una momia

La flauta persigue a un animal de ruido
la noche destila su licor en alambiques de música
las piedras del corazón se metamorfosean en aves de remoto canto
voces en laberintos sonoros circundan los deseos


La muerte
La muerte es un espectro
que no tiene ojos
ni oídos


La niña
hipnotizada por la danza de sombras
entre el follaje del bosque petrificado
la niña flota en el vaivén del viento de la tarde
que un pájaro azulejo se lleva en el pico

Llegan las mujeres
Llegan las mujeres
a servir copas de lágrimas

para que mi bestia de luz

Los adivinos en la asamblea del aire
los adivinos en la asamblea del aire
se van con las canciones
que rebotan en hombros de mármol o en platos de bronce
donde reposa la estatua de una uva o el piélago de vino

Rapaz
Paz hecha a semejanza del rayo
En la noche circundada de gritos
Junto al estuario de los niños asesinados


Retrato de mano sin dama
esa mano
es un arrebol
en el cielo
del bar

Un hilo de musica
un hilo de música nos extravía en grutas. animales de sangre caliente
resoplan en nuestros oídos.
nos movemos a tientas, casi asfixiados de pánico; casi paralizados por la
insegu

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