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Poemas de Javier Sologuren



Arbol que eres un penoso relampago
Árbol que eres un penoso relámpago,
viento que arrebatas una ardiente materia,
bosques de rayos entre el agua nocturna;
¿he de decirles que para mí se está forjando

Bajo los ojos del amor
Aún eres tú en medio de una incesante cascada
de esmeraldas y de sombras, como una larga
palabra de amor, como una pérdida total.


Decimas de entresueño
1
Si suspendida arena, nuevo mundo,
nace pronta en elipse aclimatada,
el silencio recoge despuntada

Dedalo dormido
Tejido con las llamas de un desastre irresistible,
atrozmente vuelto hacia la destrucción y la música,
gritando bajo el límite de los golpes oceánicos,
el hueco veloz de los cielos llen

El paso de los años
porque cogí la mariposa
no en el jardín
sino en el sueño
porque en mi almohada

Elegia
Amor que apenas hace un rato eras fruto
de resplandeciente interior en los ojos
de irreprochable dulzura, que sólo eras
una gota de agua resbalando entre los senos

Elegia a blanca, una barca posible
¿Y podía espantarme con tu espanto
—salado torbellino a devorarte
de improviso— si tengo
todo amargor de mar aquí en mi boca?

En ti
El césped cedia con blandura
la arena te moldeaba

ciegas sílabas puras

Encuentro
1
Como en soñada flor venido presto.
Color en llama, labio de la suerte
encontrada; rendida que no inerte

Fuego absorto
Noche que fuiste día, pecho por donde entrara
como una mano de cristal, como un navío blanco
el sol que canta de claridad y canta a oscuras.


Gravitacion del retrato
Entre el agua y la sombra, a orillas
de una sedosa mirada nocturna
y en la mitad ardiente del abrazo
la lámpara nos une como una caricia,

Haiku
1.
La tinta en el papel.
El pensamiento
deja su noche.

La visita del mar
Soy un cuerpo que huye, sombra que madura
con un murmullo de hojas en tu mirada
igual al mediodía cruel y esplendoroso:
mar, ala perdida, párpados de nieve,

Memento
Los que caímos más de siete veces
y aun en cada paso,
y, sin embargo, no somos los caídos;
sentimos un extraño dolor por los caídos;

Paso
Es el paso perdido que se ignora
en el planeta perla del que sueña;
SoIourer es el paso pasión de quien se adueña
la opalescente sombra acogedora.

Reloj de sombra
Con una larga garra de tristeza busco
la pálida altura de una planta femenina;
tal como un viento quejumbroso busco
la intempestiva desnudez, sombra y efigie,

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