Poemas de JORGE LUIS BORGES


1964
no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado, cristal de soledad, sol de agonías.

A un gato
ge Luis Borges -

No son más silenciosos los espejos
Ni más furtiva el alba aventurera;
Eres, bajo la luna, esa pantera

A un poeta menor de la antologia
de está la memoria de los días
que fueron tuyos en la tierra, y tejieron
dicha y dolor y fueron para ti el universo? El río numerable de los años
los ha perdido; eres una palabra e

A un poeta sajon
ya carne, hoy dispersión y polvo,
pesó como la nuestra sobre la tierra,
tú cuyos ojos vieron el sol, esa famosa estrella,
tú que viniste no en el rígido ayer

A un viejo poeta
e Luis Borges -

Caminas por el campo de Castilla
Y casi no lo ves. Un intrincado
Versículo de Juan es tu cuidado

Ajedrez
su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores. Adentro irradian mágicos rigores

Al triste
stá lo que fue: la terca espada
del sajón y su métrica de hierro,
los mares y las islas del destierro
del hijo de Laertes, la dorada

Al vino
ge Luis Borges -

En el bronce de Homero resplandece tu nombre,
Negro vino que alegras el corazón del hombre.
Siglos de siglos hace que vas de mano en mano

Alguien
bre trabajado por el tiempo,
un hombre que ni siquiera espera la muerte
(las pruebas de la muerte son estadísticas
y nadie hay que no corra el albur

Alhambra
la voz del agua
a quien abrumaron negras arenas,
grato a la mano cóncava
el mármol circular de la columna,

Amorosa anticipación
e Luis Borges -

Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta
Ni la costumbre de tu cuerpo, aún misterioso y tácito de niña,
Ni la sucesión de tu vida asumiendo palabras o si

Arte poetica
ge Luis Borges -

Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río

Ausencia
ge Luis Borges -

Habré de levantar la vasta vida
Que aún ahora es tu espejo:
Cada mañana habré de reconstruirla.

Barrio recuperado
vio la hermosura de las calles
hasta que pavoroso en clamor
se derrumbó el cielo verdoso
en abatimiento de agua y de sombra.

Despedida
tre mi amor y yo han de levantarse
trescientas noches como trescientas paredes
y el mar será una magia entre nosotros. No habrá sino recuerdos.
Oh tardes merecidas por la pena,

Despertar
ge Luis Borges -

Entra la luz y asciendo torpemente
De los sueños al sueño compartido
Y las cosas recobran su debido

Dime
tribuido a Borges. Autor: Gustavo Alejandro Castiñeiras. Nombre original: Poema de un Recuerdo) Dime por favor donde no estás
en qué lugar puedo no ser tu ausencia
dónde puedo vivir sin r

El amenazado
Luis Borges -

Es el amor. Tendré que ocultarme o huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La
Hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.

El bisonte
?oso, abrumado, indescifrable,
rojo como la brasa que se apaga,
anda fornido y lento por la vaga
soledad de su páramo incansable. El armado testuz levanta. En este

El complice
ge Luis Borges -

Me crucifican y yo debo ser la cruz y los clavos.
Me tienden la copa y yo debo ser la cicuta.
Me engañan y yo debo ser la mentira.

El enamorado
marfiles, instrumentos, rosas,
lámparas y la línea de Durero,
las nueve cifras y el cambiante cero,
debo fingir que existen esas cosas. Debo fingir que en el pasado fueron

El golem
Si (como afirma el griego en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa
en las letras de 'rosa' está la rosa
y todo el Nilo en la palabra 'Nilo'.

El hacedor
el río que invocaste, Heráclito.
Somos el tiempo. Su intangible curso
acarrea leones y montañas,
llorado amor, ceniza del deleite,

El oro de los tigres
e Luis Borges -

Hasta la hora del ocaso amarillo
Cuántas veces habré mirado
Al poderoso tigre de Bengala

El reloj de arena
bien que se mida con la dura
Sombra que una columna en el estío
Arroja o con el agua de aquel río
En que Heráclito vio nuestra locura El tiempo, ya que al tiempo y al destino

El remordimiento
e Luis Borges -

He cometido el peor de los pecados
Que un hombre puede cometer. No he sido
Feliz. Que los glaciares del olvido

El sueño
ge Luis Borges -

Si el sueño fuera ( como dicen ) una
tregua, un puro reposo de la mente,
¿por qué si te despiertan bruscamente,

Elogio de la sombra
ez (tal es el nombre que los otros le dan)
puede ser el tiempo de nuestra dicha.
El animal ha muerto o casi ha muerto.
Quedan el hombre y su alma.

España
llá de los símbolos,
más allá de la pompa y la ceniza de los aniversarios,
más allá de la aberración del gramático
que ve en la historia del hidalgo

Final de año
ge Luis Borges -

Ni el pormenor simbólico
De reemplazar un tres por un dos
Ni esa metáfora baldía

Fundacion mitica de buenos aires
e por este río de sueñera y de barro
que las proas vinieron a fundarme la patria?
Irían a los tumbos los barquitos pintados
entre los camalotes de la corriente zaina. Pensando bien

H.o.
rta calle hay cierta firme puerta
con su timbre y su número preciso
y un sabor a perdido paraíso,
que en los atardeceres no está abierta

Inscripcion en cualquier sepulcro
iesgue el mármol temerario
gárrulas transgresiones al todopoder del olvido,
enumerando con prolijidad
el nombre, la opinión, los acontecimientos, la patria.

Instantes
atribuido a Borges, pero cuyo real autor sería Don Herold o Nadine Stair.
Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfe

La busca
rmino de tres generaciones
vuelvo a los campos de los Acevedo,
que fueron mis mayores. Vagamente
los he buscado en esta vieja casa

La llave en salonica
nel, Farías o Pinedo,
arrojados de España por impía
persecución, conservan todavía
la llave de una casa de Toledo. Libres ahora de esperanza y miedo,

La lluvia
e Luis Borges -

Bruscamente la tarde se ha aclarado
Porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó.

La moneda de hierro
está la moneda de hierro. Interroguemos
las dos contrarias caras que serán la respuesta
de la terca demanda que nadie no se ha hecho:
¿Por qué precisa un hombre que una mujer lo quie

La prueba
ro lado de la puerta un hombre
deja caer su corrupción. En vano
elevará esta noche una plegaria
a su curioso dios, que es tres, dos, uno,

La rosa
e Luis Borges -

La rosa,
La inmarcesible rosa que no canto,
La que es peso y fragancia,

Las causas
nientes y las generaciones.
Los días y ninguno fue el primero.
La frescura del agua en la garganta
de Adán. El ordenado Paraíso.

Lectores
el hidalgo de cetrina y seca
tez y de heroico afán se conjetura
que, en víspera perpetua de aventura,
no salió nunca de su biblioteca. La crónica puntual que sus empeños

Lo perdido
de estará mi vida, la que pudo
haber sido y no fue, la venturosa
o la de triste horror, esa otra cosa
que pudo ser la espada o el escudo y que no fue? ¿Dónde estará el perdido

Los borges
muy poco sé de mis mayores
portugueses, los Borges: vaga gente
que prosigue en mi carne, oscuramente,
sus hábitos, rigores y temores. Tenues como si nunca hubieran sido

Los espejos
sentí el horror de los espejos
no sólo ante el cristal impenetrable
donde acaba y empieza, inhabitable,
un imposible espacio de reflejos sino ante el agua especular que imita

Los justos
Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Su

Milonga de dos hermanos
cuentos la guitarra
de cuando el fierro brillaba,
cuentos de truco y de taba,
de cuadreras y de copas,

Montevideo
o por tu tarde como el cansancio por la piedad de un declive.
La noche nueva es como un ala sobre tus azoteas.
Eres el Buenos Aires que tuvimos, el que en los años se alejó quietamente.

Poema de la cantidad
en el parco cielo puritano
de solitarias y perdidas luces
que Emerson miraría tantas noches
desde la nieve y el rigor de Concord.

Poema de los dones
rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche. De esta ciudad de libros hizo dueños

Sabados
hay un ocaso, alhaja oscura
engastada en el tiempo,
y una honda ciudad ciega
de hombres que no te vieron.

Soneto del vino
ué reino, en qué siglo, bajo qué silenciosa
conjunción de los astros, en qué secreto día
que el mármol no ha salvado, surgió la valerosa
y singular idea de inventar la alegría? Con

Soy
que sabe que no es menos vano
que el vano observador que en el espejo
de silencio y cristal sigue el reflejo
o el cuerpo (da lo mismo) del hermano. Soy, tácitos amigos, el que sabe

Un ciego
cuál es la cara que me mira
cuando miro la cara del espejo;
no sé qué anciano acecha en su reflejo
con silenciosa y ya cansada ira. Lento en mi sombra, con la mano exploro

Video clip para jorge luis borges
Yo no miro el oro de los tigres
sino las palabras / tigres que nos devoran
así como el jardín sin los senderos
nos identifican nos ignoran

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