Poemas de José Asunción Silva


A adriana
Mientras que acaso piensa tu tristeza
en la patria distante y sientes frío
al mirar donde estás, y el desvarío
de la fiebre conmueve tu cabeza,

A la manera
Asómate a mi alma
en momentos de calma,
y tu imagen verás, sueño divino,
temblar allí como en el fondo oscuro

A un pesimista
Hay demasiada sombra en tus visiones,
algo tiene de plácido la vida,
no todo en la existencia es una herida
donde brote la sangre a borbotones.

Adriana
Double virginité
Corps où rien n'est immonde
Ame où rien n'est impure.


Al oido del lector
No fue pasión aquello,
fue una ternura vaga
lo que inspiran los niños enfermizos,
los tiempos idos y las noches pálidas.

Armonias
A M. Valenzuela

Cual la naturaleza
de la que forma parte y es fiel copia

Ars
El verso es un vaso santo. ¡Poned en él tan sólo,
un pensamiento puro,
en cuyo fondo bullan hirvientes las imágenes
como burbujas de oro de un viejo vino oscuro!

Capsulas
El pobre Juan de Dios, tras de los éxtasis
del amor de Aniceta, fue infeliz.
Pasó tres meses de amarguras graves,
y, tras lento sufrir,

Crepusculo
En la tarde, en las horas del divino
crepúsculo sereno,
se pueblan de tinieblas los espacios
y las almas de sueños.

Crisalidas
Cuando enferma la niña todavía
salió cierta mañana
y recorrió, con inseguro paso
la vecina montaña,

Dia de difuntos
La luz vaga... opaco el día,
la llovizna cae y moja
con sus hilos penetrantes la ciudad desierta y fría.
Por el aire tenebroso ignorada mano arroja

Edenia
Melancólica y dulce cual la huella
que un sol poniente deja en el azul
cuando baña a lo lejos los espacios
con los últimos rayos de su luz

Egalite...
Juan Lanas, el mozo de esquina,
es absolutamente igual
al Emperador de la China:
los dos son el mismo animal.

El mal del siglo
El paciente:

Doctor, un desaliento de la vida
que en lo íntimo de mí se arraiga y nace,

Enfermedades de la niñez
A una boca vendida,
a una infame boca,
cuando sintió el impulso que en la vida
a locuras supremas nos provoca,

Estrellas fijas
Cuando ya de la vida
el alma tenga, con el cuerpo, rota,
y duerma en el sepulcro
esa noche, más larga que las otras,

Estrellas que entre lo sombrio
Estrellas que entre lo sombrío,
de lo ignorado y de lo inmenso,
asemejáis en el vacío,
jirones pálidos de incienso,

Filosofias
De placeres carnales el abuso,
de caricias y besos,
goza, y ama con toda tu alma, iluso;
agótate en excesos.

Humo
(De Th. Gautier.)

Bajo los árboles viejos
cuya sombra el suelo baña

Idilio
Sencilla y grata vida de la aldea
levantarse al nacer de la mañana
cuando su luz en la extensión clarea
y se quiebra en la cúpula lejana,

Infancia

Esos recuerdos con olor de helecho
Son el idilio de la edad primera.
G.G.G.

Junto a la cuna
Junto a la cuna aún no está encendida
la lámpara tibia, que alegra y reposa,
y se filtra opaca, por entre cortinas
de la tarde triste la luz azulosa.

La calavera
En el derruido muro
de la huerta del convento,
en un agujero oscuro
donde, al pasar, silba el viento,

La respuesta de la tierra
Era un poeta lírico, grandioso y sibilino
que le hablaba a la tierra una tarde de invierno,
frente a una posada y al volver de un camino:
—¡Oh madre, oh tierra! —díjole—, en tu gi

La ventana

Oh temps évanouis! O splendeur éclipsées,
Oh soleils descendus derrière l'horizon!
VICTOR HUGO

La voz de las cosas
¡Si os encerrara yo en mis estrofas,
frágiles cosas que sonreís
pálido lirio que te deshojas
rayo de luna sobre el tapiz

Las noches del hogar

Amo las dichas del hogar sencillo
Apetezco su plácido cariño
Yo quiero que descanse en mis rodillas

Las ondinas

En la región oculta de las ninfas
El sesgo rayo a penetrar alcanza
Y alumbra al pie de despeñadas linfas

Las voces silenciosas
(De Lord Tennyson.)

¡Oh voces silenciosas de los muertos!
Cuando la hora muda

Los maderos de san juan
¡Aserrín!
¡Aserrán!

Los maderos de San Juan,

Luz de luna
Ella estaba con él... A su frente
pensativa y pálida,
penetrando al través de las rejas
de antigua ventana

Madrigal
Tu tez rosada y pura; tus formas gráciles
de estatua de Tanagra; tu olor de lilas;
el carmín de tu boca de labios tersos;
las miradas ardientes de tus pupilas;

Melancolia
De todo lo velado,
tenue, lejana y misteriosa surge
vaga melancolía
que del ideal al cielo nos conduce.

Midnight dreams
Anoche, estando solo y ya medio dormido,
mis sueños de otras épocas se me han aparecido.

Los sueños de esperanzas, de glorias, de alegrías

Monologo de jose asuncion silva
                                                            A Ricardo Cano Gaviria

La ciudad que me rodea
Y se duplica en los charcos de la lluvia

Muertos
En los húmedos bosques, en otoño,
al llegar de los fríos, cuando rojas,
vuelan sobre los musgos y las ramas
en torbellinos, las marchitas hojas,

Nocturno
Oh dulce niña pálida, que como un montón de oro
de tu inocencia cándida conservas el tesoro;
a quien los más audaces, en locos devaneos
jamás se han acercado con

Nocturnos
A veces, cuando en alta noche tranquila,
sobre las teclas vuela tu mano blanca,
como una mariposa sobre una lila
y al teclado sonoro notas arranca,

Notas perdidas
I

Es media noche. —Duerme el mundo ahora
bajo el ala de niebla del silencio

Paginas suyas
Juntos los dos reímos cierto día...
¡Ay, y reímos tanto
que toda aquella risa bulliciosa
se tornó pronto en llanto!

Paisaje tropical
Magia adormecedora vierte el río
en la calma monótona del viaje
cuando borra los lejos del paisaje
la sombra que se extiende en el vacío.

Poeta, di paso
¡Poeta!, ¡di paso
los furtivos besos!...

¡La sombra! ¡Los recuerdos! La luna no vertía

Realidad
A M...

En el dulce reposo de la tarde
cuando al ponerse el sol en occidente

Sinfonia color de fresa con leche
A los colibríes decadentes

¡Rítmica Reina lírica! Con venusinos
cantos de sol y rosa, de mirra y laca

Subumbra
a A. de W.

Tú no lo sabes... mas yo he soñado
entre mis sueños color de armiño,

Suspiro
a A. de W.

Si en tus recuerdos ves algún día
entre la niebla de lo pasado

Triste
Cuando al quererlo la suerte
se mezclan a nuestras vidas,
de la ausencia o de la muerte,
las penas desconocidas,

Un poema
Soñaba en ese entonces en forjar un poema,
de arte nervioso y nuevo obra audaz y suprema,

escogí entre un asunto grotesco y otro trágico

Una noche
NOCTURNO III

Una noche
una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de älas,

Vejeces
Las cosas viejas, tristes, desteñidas,
sin voz y sin color, saben secretos
de las épocas muertas, de las vidas
que ya nadie conserva en la memoria,

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