Poemas de José Coronel Urtecho


A un roble tarde florecido
Un desmedrado roble sin verdor
que seco ayer a todos parecía,
hijo del páramo y de la sequía,
próxima víctima del leñador,

Ausencia de la esposa
Todo es tranquilidad en tu presencia.
Contiguo el mundo entero es nuestra casa
a cuya vera el tiempo lento pasa
dándole eternidad a la experiencia.

Cancion de amor para el otoño
I

Cuando ya nada pido
Y casi nada espero

Cantada
Por ti me he vuelto sincero
como en la guerra el guerrero
y en la mar el marinero.


Credo
Gracias porque abro los ojos y veo
la salida del sol, el cielo, el río
en la mañana diáfana de estío
que llena hasta los bordes mi deseo.

Dos canciones
I
Cuando ya nada pido
y casi nada espero
y apenas puedo nada

Dos canciones de amor para el otoño
I

Cuando ya nada pido
y casi nada espero

Escrito en la corteza de una ceiba
Esta ceiba que da sombra a mi casa
es propiamente heráldica. Sería
el emblema perfecto de tu escudo
si esto que grabo aquí fuera tu lema:

Febrero en la azucena
Ya está seco el camino del río al valle y secos los senderos.
Ya el río enseña el espinazo de piedra de su raudal como
un potrillo flaco la fila de sus vértebras
Ya un friso oscu

Hipotesis de tu cuerpo
I

Se que no me creeran como a espejo sin fondo
que el movimiento clava tu vórtice de armadas

Idilio en cuatro endechas
I

De nuevo. Sí De nuevo
siento que voy, que llevo.

Irrevocablemente
Por donde quiera que escrudriña la mirada,
sólo encuentra los pálidos pantanos de la Nada;
flores marchitas, aves sin rumbo, nubes muertas...
Ya no abrió nunca el cielo ni

La cazadora
Mi señora, tan luego se levanta
va a cazar un venado matutino,
sin miedo a los colmilos del zaíno,
ni al mortal topetazo de la danta.

La gran plegaria
El tiempo es hambre y el espacio es frío
orad, orad, que sólo la plegaria
puede saciar las ansias del vacío.


Lo dicho, dicho
Si amarga el dedo sed para mi labio
sufro al tocar tu frío como amigo
si sierpe al corazón la hiel al hígado
no me despeja el cielo y me despeja.

Nihil novum
No busques nada nuevo, ¡oh mi canción!;
nada hay oculto bajo el rascacielo,
nada en la maquina que sube al cielo,
nada ha cambiado desde Salomón.

No volvera el pasado
Ya todo es de otro modo
Todo de otra manera
Ni siquiera lo que era es ya como era
Ya nada de lo que es sera lo que era

Nota en un libro de historia
Mientras hojeo historiadores y toma notas
un pajarito canta entre las hojas de una rama
y su canto
un silbido, tal vez una llamada

Oda a ruben dario (ii) (acompañamiento de tambores)
He tenido una reyerta
con el ladrón de tus corbatas
(yo mismo cuando iba a la escuela)
el cual me ha roto tus ritmos

Pequeña oda a tio coyote
¡Salud a tío Coyote,
el animal Quijote!

Porque era inofensivo, lejos de la manada,

Soneto para invitar a maria a volver de san francisco del rio
Si mi vida no es mía, sino tuya,
y tu vida no es tuya, sino mía,
separados morimos cada día
sin que esta larga muerte se concluya.

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