Poemas de José María Fonollosa


Avenue of the americas
Podemos elegir entre estar juntos
y hacernos mutuamente desgraciados.

O separarnos ahora y ser también

Beaver street
Para lucirla por la calle, hermosa.
Y para convivir, la razonable
belleza que Lucrecio aconsejaba.
Pero para la cama más bien fea.

Bedford street
Ella me dio el cuchillo y dijo: «Clávalo
en el segundo espacio intercostal».

«¿Cuál es?», le pregunté. Se abrió la blusa

Bowery street
Mi placer te creó. Cuando naciste
te destiné ya un hombre. El apropiado
para que él y tú fuerais muy felices.


Chatham square
He estado en muchos sitios. Todos ellos
guardaban algo malo para mí,
como guarda la nube su relámpago.


Cleveland place
Sé que por fin has vuelto a la ciudad
en un suntuoso coche de gran lujo...
La gente pensó en mí. Yo la maldigo.


Destruccion de la mañana (del 1 al 3)
1

Y de pronto una voz, mirada, un gesto
tropieza con mi idea de mí mismo

Destruccion de la mañana (del 11 al 15)
11

Y ha de ser cada día más difícil.
Ya no se acercará a mí desde el alba.

Destruccion de la mañana (del 16 al 22)
16

Es falso el entusiasmo de las voces
y todos lo sabemos. Mas se charla

Destruccion de la mañana (del 23 al 30)
23

Me detengo a fijarme en otros cuerpos.
Gordos, delgados, altos, grandes, bajos.

Destruccion de la mañana (del 31 al 42)
31

Me paro ante una iglesia altiva, estática,
emboscada en la noche, como un monstruo

Destruccion de la mañana (del 4 al 6)
4
Si me dieran más tiempo con mi cuerpo,
con el otro, el antiguo, el que era mío,
iría apresurado a recoger

Destruccion de la mañana (del 7 al 10)
7
Es la angustia, la angustia de existir.
La angustia de pensar todos, cada uno,
que en torno hay enemigos sólo y fuera

Doyers street
No vendrá. De verdad. No vendrá nunca.

Mi cuarto es muy modesto para el éxito.
Ni hallaría la casa tan siquiera.

Eldridge street
Todos tienen derecho a usarla. Todos.
La lluvia no mojó sólo una calle
ni el sol nunca salió para uno solo.


Elizabeth street
Hoy me ha dicho mi madre: «Ya he tenido
en mis brazos los hijos de mis hijas.
Quizás un día alcance a ver los tuyos».


Kennamore street
Yo quiero que tú sufras lo que sufro:
aprenderé a rezar para lograrlo.

Yo quiero que te sientas tan inútil

Lafayette street
Esta es la mujer mía. Pueden verla,
no tengan pena, de perfil, de frente.
Pueden acariciarla con los ojos.
Está desnuda bajo su vestido.

Mercer street
Yo sé que a ti te gusta aunque lo niegues.
Lo sabemos los dos. Tú te complaces
sumisa obedeciendo mi deseo.
Aparentas desgana, mas te agrada.

Mulberry street
Dicen que arrodillarse es humillante.

Que es esta posición la del vencido,
del sumiso, del vil, del que renuncia

Park street
Ama a quien quieras con el corazón,
pero ámame, a mí solo, con tu cuerpo.

Nadie ama solamente un corazón:

Prince street
Debiera liberarse la mujer
de la opresión en que la tiene el hombre.

Bien es verdad que algunas son verdugos

Spring street
No me vengan con cuentos. Que la vida
es algo espiritual y, por lo tanto,
superiores los bienes del espíritu.


Sullivan street
Tener hijos es cosa de mediocres,
ineptos sensualmente, analfabetos
sexuales o de gente irresponsable.


Water street
El mundo nos resulta ajeno, inhóspito.
Debiera ser destruido por completo.
Construir un mundo nuevo sin sus ruinas.


Waverly place
Hacemos el amor de una manera
imperfecta, mezquina y temerosa.

Nunca profundizamos. Nos quedamos

West broadway
Puede hacerlo cualquiera. Comprobado.

Si en ti hay la aberración, rara e inútil,
de querer ser un nombre que trascienda,

West houston street
No sé qué es lo que ocurre. Los mayores
como a un igual me tratan y los jóvenes
me miran desconfiados, como si algo
les hiciera de golpe distanciarse.

Whitehall street
Yo le tenía miedo. No sabía
que un delgado cuchillo entra en la carne
sin despertar la piel. Como entra el frío.
Como una piedra agujerea el agua.

Wooster street
No reparaste en mí, sino en los otros
cuando nos conocimos. Me miraste
fríamente, indiferente y enseguida
conversaste animada con los otros.

Worth street
Un hombre muerto es nada. Sólo un bulto
pequeño, ahí tirado sobre el suelo.

Su incómoda postura en la calzada,

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