Poemas de José María Hinojosa


ãlamos
Álamos negros
junto al arroyo fresco.

Álamos blancos

Ambiente
El barco es más barco
en alta mar,
entre las olas
y el huracán.

Asi es
Porque siempre esté la puerta abierta
y sólo esperen ver siluetas.

Porque la luz camine desnuda

Calma
A Luis Buñuel

¿Dónde se acaba el mar?
¿Dónde comienza el cielo?

Cañada
A Federico G. Lorca

Ladera
cubierta de hierba.

Cancion
Bogaba por alta mar
un marinero en su barca,
velas eran sus deseos,
y su pensamiento, el viento.

Cancion de los aceituneros
A José María Chacón

Aceituneros del pío-pío,
muertos de hambre

Cuando nos miramos
Mi cabeza inclinada sobre el aire
miraba su cabeza hecha amor por mis ojos
cuando de sus cabellos
saltaban las abejas para dejar su miel

Dolor
Cuerda de guitarra
que se rompe
al templarla.


El fuego calcina nuestras carnes
Este brazo de fuego
quemaba mi costado
recubierto de brotes
plenos de savia verde

Elegia del rocio
Una gota
de agua,
engendra un sol,
sobre las hojas

Elegia posible
Yo solo me embarqué,
adónde llegaré?

Si el globo se perdiera,

Erotica imprevista
Hundido entre juncales,
eludí la pasión
de la mujer sin carne.


Estelas
Almendros en flor.

La primavera
se acerca.

He perdido
He perdido
la memoria de los siglos;
sólo conservo alientos
de papiros añejos.

Huyendo del destino
En medio de este hueco redondo y transparente
que me persigue siempre a través de la tierra
retumban los hachazos que separan las ramas
brotadas en el tronco de mármol patinado

Mi alegria
Vino a mí en espiral,
con vuelo de mañana,
su voz hecha sonrisa
de lucero del alba.

Mi corazon perdido
En su cuerpo de espuma nacían las espigas
que en ráfagas de viento llenan con sus rumores
mi corazón perdido en el mar de su lengua
mi corazón hallado en medio del desierto

Nuestro amor en el arco iris
Nuestros cabellos flotan en la curva del aire
y en la curva del agua flota un barco pirata
que lleva en su cubierta entre cercos de brea
tus miradas de ámbar y el ámbar de tus man

Pasion sin limites
Vuela mi corazón
unido con los pájaros
y deja entre los árboles
un invisible rastro

Poemas para alguien cancion final
A Rafael Alberti

Y qué se me importa a mí,
que la helada se deshiele.

Puerto
Quedó la noche vacía
y no obstante estaba llena
de siluetas y misterios.


Sementera
A Manuel Altolaguirre

El gañán
ve encender

Sencillez
Los dedos de la nieve
repiquetearon
en el tamboril
del espacio.

Sequia
A Luis Buñuel

Los árboles negros,
cruzan

Siembra
Sobre la tierra,
cae la simiente,
que lleva en su cuerpo,
el germen

Ya no me besas
Un viento inesperado hizo vibrar las puertas
y nuestros labios eran de cristal en la noche
empapados en sangre dejada por los besos
de las bocas perdidas en medio de los bosques.

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