Poemas de Juan Ramon Jimenez


A dios en primavera
Señor, matadme, si queréis.
(Pero, señor, ¡no me matéis!)

Señor dios, por el sol sonoro,

A juan ramon jimenez
Era una noche del mes
de mayo, azul y serena.
Sobre el agudo ciprés
brillaba la luna llena,

A los siglos
¡Venid, siglos venideros,
tened! Y ahora, huid, volad,
que ya os volveré a cojer
antes de vuestro f

Adolescencia
En el balcón, un instante
nos quedamos los dos solos.
Desde la dulce mañana
de aquel día, éramos novios.

Agua en el agua
Quisiera que mi vida
se cayera en la muerte,
como este chorro alto de agua bella
en el agua tendida matinal;

Agua mujer
¿Qué me copiaste en ti,
que cuando falta en mí
la imagen de la cima,
corro a mirarme e

Ahogada
¡Su desnudez y el mar!
Ya están, plenos, lo igual
con lo igual.


Ajuste
¡Qué difícil es unir
el tiempo de frutecer
con el tiempo de sembrar!


Alamo blanco
Arriba canta el pájaro
y abajo canta el agua.
(Arriba y abajo,
se me abre el alma).

Alegria nocturna
¡Allá va el olor
de la rosa!
¡Cójelo en tu sinrazón!


Andando
Andando, andando.
Que quiero oír cada grano
de la arena que voy pisando.


Ante la sombra virgen
Siempre yo penetrándote,
pero tú siempre virgen,
sombra; como aquel día
en que primero vine

Astros
Por fuera luz de plata,
por dentro fuego rojo,
como los cuerpos mundos
del eterno te

Azucena y sol
Nada me importa vivir
con tal de que tú suspires,
(por tu imposible yo,
tú por mi imposible)

Cada hora mia me parece
Cada hora mía me parece
el agujero que una estrella
atraída a mi nada, con mi afán,
quema en mi alma.

Cancioncillas intelectuales
No sé con qué decirlo,
porque aún no está hecha
mi callada pal

Carcel
La media puesta de sol
tiñe con su grana de oro
mi otro medio cor

Cenit
Yo no seré yo, muerte,
hasta que tú te unas con mi vida
y me completes así todo;
hasta que mi mitad de luz se cierre

Color
¡Color que, un momento, el humo
toma del sol que lo pasa;
vida mía, vida mía,
fugaz y color

Como me miras... por si yo pudiese
Pajarillo cojido, de tu pecho dulce
por el águila negra de la muerte,
¡cómo me miras con tu ojito triste!
(negro plenor sangriento de luz débil).

Con las rosas
No, esta dulce tarde
no puedo quedarme;
esta tarde libre
tengo que irme al aire.

Cuando tu quieras
Cuando tú quieras, muerte.
Te he vencido.
¡Qué poquito
puedes ya contr

Desnudos
Por el mar vendrán
las flores del alba
(olas, olas llenas
de azucenas blancas),

Dios de amor
Lo que queráis, señor;
y sea lo que queráis.

Si queréis que entre las rosas

Dios primero
Días negros cual los días
de parada indiferencia
de dios antecreador.


El adolescente
El alba me sorprende
buscando entre los lirios
la huella de tu paso.


El cambio
Lo terreno, por ti,
se hizo gustoso
celeste.
Luego,

El dechado
¡Qué hermosa muestra eres, cielo azul del día,
a los despiertos ojos,
de lo despierto!


El descenso
Sí, esta tarde no es imajen,
las nubes son rosas, sí,
las rosas son vida, sí.


El dia bello
Y en todo desnuda tú.

He visto la aurora rosa
y la mañana celeste,

El dia menos
¡Ya se arreglarán los sueños,
mañana se arreglarán!
¡Hoy, a soltar y a gozar!


El enlace
¡Qué lejos, azul, el cielo,
de la tierra pobre! Pero
los dos son el día b

El hecho
Cuando ella se ha ido,
es cuando yo la miro.
Luego, cuando ella viene,
ella desapa

El impulso
Subes de ti misma,
como un surtidor
de una fuente.


El llegado
No me mirarán diciendo: «¿Qué eres?»,
sino sin curiosidad y noblemente.

Porque yo seré también de los quietos,

El mar lejano
La fuente trueca su cantata.
Se mueven todos los caminos...
Mar de la aurora, mar de plata,
¡qué nuevo estás entre los pinos!

El mas solo
Siempre, después, qué contento
cuando me quedo conmigo.
Lo que iba a ser mi minuto,
es, corazón, mi infi

El nostalgico doble
¿Mar desde el huerto,
huerto desde el mar?

¿Ir con el que pasa cantando,

El oasis
Verde brillor sobre el oscuro verde.
Nido profundo de hojas y rumor,
donde el pájaro late, el agua vive,
y el hombre y la mujer callan, tapados

El otoñado
Estoy completo de naturaleza,
en plena tarde de áurea madurez,
alto viento en lo verde traspasado.
Rico fruto recóndito, contengo

El pajaro del agua
Pájaro del agua
¿qué cantas, qué encantas?

A la tarde nueva

El poeta a caballo
¡Qué tranquilidad violeta
por el sendero a la tarde!
A caballo va el poeta...
¡Qué tranquilidad violeta!

El poseedor
No recuerdo...
(Ya no viene el cavador
que cavaba en el venero)


El recuerdo
Como médanos de oro,
que vienen y que van
en el mar de la luz,
son los recuerdos.

El ritmo
Tira la piedra de hoy,
olvida y duerme. Si es luz,
mañana la encontrarás
ante la aurora, hecha

El ser uno
Que nada me invada de fuera,
que sólo me escuche yo dentro.
Yo dios
de mi pecho.

El todo
No recordar nada...
Que me hunda la noche callada,
como una bandada
blanda y acabada.

El viaje definitivo
Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando.
Y se quedará mi huerto con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Entresueño
Que yo estoy en la tierra,
que yo soy calle oscura y mala,
jaula fría y mohosa,
campo cerrado siempre

Es mi alma
No sois vosotras, ricas aguas
de oro, las que corréis
por el helecho, es mi alma.


Ese dia
¡Ese día, ese día
en que yo mire el mar —los dos tranquilos—,
confiado a él; toda mi alma
—vaciada ya por mí en la Obra plena—

Eternidad
Eternidad, belleza
sola, ¡si yo pudiese,
en tu corazón único, cantarte
igual que tú me cantas en el mío

Extasis
¡Hoja verde
con sol rico,
carne mía
con mi espí

Fin de invierno
Cantan, cantan.
¿Dónde cantan los pájaros que cantan?

Llueve y llueve. Aún las casas

Frente
¡Cuánto infinito abarcado
desde esta piedra del mundo!
No estoy en el «desde aquí»,
sino en el «ya de lo últ

Gracil
¿Te cojí? Yo no sé
si te cojí, pluma suavísima,
o si cojí tu so

Hojillas nuevas
(A ISOLDITA ESPLÁ)

¡Mira por los chopos
de plata cómo trepan al cielo niños de oro!

Ida de otoño
Por un camino de oro van los mirlos... ¿Adónde?
Por un camino de oro van las rosas... ¿Adónde?
Por un camino de oro voy...
¿Adónde,

Juan ramon jimenez
En el blanco infinito,
nieve, nardo y salina,
perdió su fantasía. El color blanco, anda,
sobre una muda alfombra

Juego
(EL DÍA Y ROBERT BROWNING)

El chamariz en el chopo
—¿Y qué más?

La actitud
Sólo lo hiciste un momento.
Mas quedaste, como en piedra,
haciéndolo para sie

La ausencia
Cuando el amor se va,
parece que se inmensa.

¡Cómo le aumenta el alma

La ausente
Cierra, cierra la puerta,
como a ella le gustaba...
¡Que se encuentre a su gusto
su recu

La copa final
Contra el cielo inespresable,
el álamo, ya amarillo,
instala la alta belleza
de su éstasis vespertino.

La espada
¡Qué confiada duermes
ante mi vela, ausente
de mi alma, en tu débil
hermosura, y presente

La fiesta
Todos los días yo soy
yo. Pero ¡qué pocos días
soy yo!


La hora
Cada minuto de este oro
¿no es toda la eternidad?

El aire puro lo mece

La memoria
¡Qué tristeza este pasar
el caudal de cada día
(¡vueltas arriba y abajo!),
por el puente de la noche

La muerte bella
¿Que me vas a doler, muerte?
¿Es que no duele la vida?
¿Porqué he de ser más osado
para el vivir esterior

La muerte es el reposo
La muerte es el reposo,
del día de la vida;
para que despertemos descansados
en el día total del infi

La muerte es solo un reposo
La muerte es sólo un reposo,
más que el sueño. De ella, un día
—¡aurora augusta y completa!—,
saldremos fuertes, exactos,

La muerte es una madre nuestra antigua
La muerte es una madre nuestra antigua,
nuestra primera madre, que nos quiere
a través de las otras, siglo a siglo,
y nunca, nunca nos olvida;

La noche
El dormir es como un puente
que va del hoy al mañana.
Por debajo, como un sueño,
pasa el agua, pasa el

La plenitud
Delante está el carmín de la emoción.
Y al fondo de la vida,
por el suave azul nublado,
entre las cobres hojas últimas

La que habla
Cállate, por Dios, que tú
no vas a saber decírmelo.
Deja que abran todos mis
sueños y todos tus lirios.

La sola
Ante mí estás, sí.
Mas me olvido de ti,
pensando e

La unica rosa
Todas las rosas son la misma rosa,
amor, la única rosa.
Y todo queda contenido en ella,
breve imajen del mundo,

La vez
Tú, lo grande, anda, descansa
en honor de lo pequeño;
que su mundo está en su hora
y tu hora es el univ

Las dos alegrias
¡Qué alegre, en primavera,
ver caer de la carne
del invierno el vestido,
dejándola en errante

Las ilusiones
—No era nadie. El agua.
—¿Nadie?
¿Que no es nadie el agua?
—No

Las luces
Me colmó el sol del poniente
el corazón de onzas doradas.
Me levanté por la noche
a verlas.

Luna grande
La puerta está abierta,
el grillo cantando.
¿Andas tú desnuda
por el campo?

Malvas
Malvarrosa,
malvaseda.
¡Salud de la primavera!


Mensajera de la estacion total
Todas las frutas eran de su cuerpo,
las flores todas, de su alma.
Y venía, y venía
entre las hojas verdes, rojas, cobres,

Mi oasis
Qué trasparente amor,
en la cálida tarde tranquila,
el del azul y yo.


Mi sitio
Tarde última y serena,
corta como una vida,
fin de todo lo amado
¡yo quiero ser eterno!

Mirlo fiel
Cuando el mirlo, en lo verde nuevo, un día
vuelve, y silba su amor, embriagado,
meciendo su inquietud en fresco de oro,
nos abre, negro, con su rojo pico,

Nostalgia grande
Hojita verde con sol,
tú sintetizas mi afán;
afán de gozarlo todo,
de hacerme en todo inmo

Ojos de ayer
¡Ojos que quieren
mirar alegres
y miran tristes!


Otro silencio
De noche, el oro
es plata.
Plata muda el silencio
de oro de mi

Patio primero
Silencio. Sólo queda
un olor de jazmín.
Lo único igual a entonces,
a tántas veces luego...

Primavera
Ramon Jimenez -

Abril, sin tu asistencia clara, fuera
invierno de caídos esplendores;
mas aunque abril no te abra a ti sus flores,

Primavera madre
¡Madre mía, tierra,
otra vez más verde,
más plena, más bella!


Que alegria este tirar
¡Qué alegría este tirar
de mi freno, cada instante;
este volver a poner
el pie en el lugar cercano,

Retorno fugaz
¿Cómo era, Dios mío, cómo era?
—¡Oh corazón falaz, mente indecisa!—
¿Era como el pasaje de la brisa?
¿Como la huida de la primavera?

Rosa
Sólo eres tú
(aquella tú)
cuando me hi

Rosa, niña
Todo el otoño, rosa,
es esa sola hoja tuya
que cae.


Rosa, pompa, risa
Con la primavera
mis sueños se llenan
de rosas, lo mismo
que las escaleras

Siesta de la tormenta
Murió, como un niño, el hijo
de tu loco corazón
y mi loco corazón.


Sol y rosa
Rosa completa en olor.
Sol terminante en ardor.
Serenidad de lo uno.
(Rompevida del amor).

Solo mi frente y el cielo
Sólo mi frente y el cielo.
Los únicos universos.
Mi frente, sólo, y el cielo.


Solo yo
¡Yo solo vivo dentro
de la primavera!

(Los que la veis por fuera,

Su sitio fiel
Las nubes y los árboles se funden
y el sol les trasparenta su honda paz.
Tan grande es la armonía del abrazo,
que la quiere gozar también el mar,

Trascielo del cielo azul
¡Qué miedo el azul del cielo!
¡Negro!
¡Negro de día en agosto!
¡Qué miedo!

Un clima
Está el cielo tan bello,
que parece la tierra.
(Dan ganas de volver
los pies y la cab

Verde verderol
Verde verderol
¡endulza la puesta del sol!

Palacio de encanto,

Vivo y muerto
Tierra, tierra, tierra, tierra.
Y ahora yo, yo, yo, yo.
¡Cielo puro, día libre,
sostenedme en mi ilu

Ya la tu
Ya viene la primavera.
¡Lo ha dicho la estrella!

La primavera sin mancha.

Yo me morire
Yo me moriré, y la noche
triste, serena y callada,
dormirá el mundo a los rayos
de su luna solitaria.

Yo no soy yo
Yo no soy yo.
Soy este
que va a mi lado sin yo verlo,
que, a veces, voy a ver,

Zinc
¡Qué hueco tan robado
el de este vano cielo
que nada al alma pone,
ni nada quita al cu

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