Poemas de Julio Iraheta Santos


A cesar vallejo
No eres un mito            hermano
sino un insomne
que descubrió que sus palabras
estaban llenas de pesadillas

A donde estas querube
                          ¿A dónde estás querube?




A ligia entrego mi quenar y otros pesares (8)
                    Está la brasileña de treinta años
                    hablando desde Las Casas a Eduardo
Galeano
             

Anciana en el tercer mundo
                    Ella salía en las mañanas a buscar el desayuno
de la vida
                    En su saco de huesos gemía la esperanza
                    y tristemente con su

Bla bla bla bla
Porque hay formas de pasar el día
sufriendo con palabras
mi ignorancia entristece y fertiliza envidias
No puedo ser mag

Canto paterno
                    Y llegaste. Canario de sol fuiste en mis pupilas.
                    La madrugada fue la rama de tu primer gorjeo,
                    de tu primer collar de estrell

Congratulation
Te felicito hijo,
porque juegas en rincones
y hablas con arañas.
Es bueno acostumbrarse a lo húmedo y oscuro.

Dejame volar
Déjame volar      tierra parida
marcado por la placenta de la angustia
Déjame volar y hacer mi nido


El angel
Buenas noches Eulogio No has venido a la playa
a recoger las estrellas que dejó la borrasca
El ángel las ha traído y colocado en tu al

El becerro
Me cubrí la cabeza y el rostro
con un gorro Navarone
Bajé y el becerro hacía de las suyas


El cristo de los parques
Yo he visto a Cristo
sentado en el espaldar de los sofás
de los parques de barrio
Le he visto con el rostro entre sus manos

El descubrimiento
Infinita ternura de la araña
que le teje pistas a los astros
Una de esas rutas es mi sueño


El escriba
Entre ruidos y signos electrónicos
caminaste bajo el talco del tiempo.
Tu mascarilla fue teatro sin espectadores,
pusiste flores para alegrar la mesa,

El llamamiento
Me está llamando el ángel pendenciero
y debo encender en la consola
de mi corazón solitario
la lámpara de noche

El poeta y la esposa
Mira mis ojos, esposa.
Mira cómo te copian todo el día.
De la cocina a la pila despilfarras aliento.
Haces cuentas del sueldo que no tienes.

El puchero
Qué cólera siento al verme solo
Egoísta y tenaz es mi bolero
Ella se va Yo valgo menos
Vaya ego pende'g'o el que revelo

El ultimo round
Y termina el último round
¡oh! criaturas monosilábicas
Termina el último round
y al filo de las doce

La confesion
La confesión de los poetas
inunda más que el diluvio de Noé
Es como decir en el buen sentido
'El que se pique que se rasqu

La confesion del juglar
                               Mucho paquete para vos        Amanda
                              Primero el perverso polimorfo        el machista al cubo

La lucha de nacxit
¿Dónde estará en esta hora la risa de Nacxit?
Trabajando con adolescentes bien alimentados,
saludables hasta el fastidio,
veo por la ventana el edifico del Hospital 'Benjamín Bloo

La mesa esta lista
No definas el cristal del horizonte
No la pecera del inmenso mar
Mejor confiesa el ojo que nos mira
desde cualquier lugar del universo

La muerte de diogenes
Ayer miré a Diógenes caminando por la playa.
Sigiloso escondió su lámpara en el viento.
Miró hacia mi cabaña y seguro de la soledad


La peticion
No me digas      mamá      que la mañana
ha llegado con las alas rotas
a poner este huevo luminoso


Las araucarias
                                                            A la memoria de mi hijo
                                                             Nemil

Los espantapajaros (17)
                    Casi una hora para el mediodía
                    El calor abochorna los campos
                    los pájaros no vuelan
                    no hay brisa que

Maestra vieja
                                                  Para Ligia




Mis poemas
Mis poemas de cafeína y de limón
Mis rumiantes poemas
que no tienen un solar donde pastar
Mis rucos poemas de bluejean y camisas desteñidas

Misticismo del modulo lunar
Caigo sobre tu orquídea virgen.
De polen estelar tienes los pómulos cubiertos.
Alguien dijo que habías muerto para el canto


Once cincuenta
      Once cincuenta vale este poema
Todo por estar cómodo
y contemplar el cerro prisionero de las nubes


Salve! patria malinche
Septiembre me domestica
con sus tangas marciales
Tanto discurso azul
pero negro por dentro

Siempre tu laberinto
Hormiga que edificas tu camino bajo tierra
o a la luz del cielo
Cuántas veces te han asesinado los venenos


Siete
Después de las hogueras
quedará la ceniza
y todavía nuestros ojos
llorarán por los muertos

Testimonio de la soledad (2)
                    Oigo pasar el viento con su cola de perro
perseguido,
                    con sus manchas de siglos y caminos que
alargan mi

Todos los dias el hombre (2)
Ayer bebí,
y mientras bebía hablé de mi impotencia,
confesé mi orfandad y mostré mis manos
que nunca tienen nada, salvo

Todos los dias el hombre (27)
                    Suelto esta voz,
                    estas manos que golpean conciencias,
                    pero el eco vuelve solo.


Una tierra que espera
                                                  A Dina Posada


Esas musas inquietas que animan la existencia

compartir en facebook compartir en google+ compartir en twitter

Poemas mas leidos



DiarioInca.com
© 2007 - 2017
Hecho en Peru