Poemas de Julio Leite


A mari romero
Cuando el viento
sacude las chapas
acá
en este sur,

A miguel trafipan
Aparceló su corazón
en diez tremendos corazones
y los trasladó
por el río bueno

Aceite humano
Aquí
sobre la noche
y sus virtudes
deambulo

Brindis
Cuando me caigan
las lágrimas,
seguro que el papel
que sostiene

Carta a luci
El canario canta
y por sus trinos
sólo logra rejas.
El hornero

Como hacer un barco
Arranque sus costillas
y esternón,
construya las cuadernas,
ponga su alma

Como hacer un pan
Muela los huesos
hasta lograr
la buena harina,
use la levadura

Cordillera fueguina
Esta potranca azuleja
con remos de piedra
atraviesa corcoveando
el gélido potrero

De limites y militancias
Yo,
continente de huesos y delirios
milito al sur
con la tierra,

En memoria
Sospecho que tus huesos
no se asustan
de este frío, padre.
Agosto como siempre

Exilio de julio en cafe ``fedra´´
Estiro los cielos,
amarro los momentos,
juego con fantasmas
muy queridos;

Interrogante
Cómo jugar a las escondidas
en esta Patagonia
que te alcahuetea,
dónde esconderse

Lecciones de equitacion para ramiro
Este caballo,
Ramiro,
es de tinta negra,
oscuro como el vino

Manifiesto
No creo en los grandes
hacendados de la poesía,
en los latifundistas de la tinta.
Creo

Mar sin ana
Todo se mueve,
el cielo se estira,
se achica,
se anuba...

Marina
Madre,
tu gran ojo
de cíclope gatuno
me incita

Nuestros padres
Tal vez
algún gusano itinerante
cruce el mar de tierra
que separa

Paisaje invernal
(no apto para turistas)

En cada chimenea
hay un puñadito

Primera impresion
En Buenos Aires
los edificios
son árboles
cargados

Reflexion
Al mirar
que nos queda
ese gris horizonte
de galpones,

Reflexiones de un naufrago
El corazón
es la isla
más antigua y sola,
los peces de siempre

Sabotaje
Yo soñaba
con peces para todos,
por eso,
ante la contienda

Solidaridad vital
A mi padre


Cuando llegaba un amigo

Un anden
Un andén
labios,
manos que vuelan,
sale el tren

Ventana ebria
Dieciocho cuadraditos
de cielo
con lombrices y cables...
—digámosle ventana—

Yarken
Cuando sólo era un peñasco
prominencia oscura
y siempre,
monotonía

Yo mesa
En ésta,
mi memoria de árbol,
a pesar de la tortura
de la sierra



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