Poemas de Lucero Alanís de Gurrola


Algo para guardar
Dejamos una vida cada noche
al borde de la cama
En las ropas
sacudimos con fuerza

Arcangel
Extravió el ángel su arca
en una botella

una botella guarda muchas vidas

Bajo el tiempo
Atardece y aún no aprendo
a leerme en la palma de mi mano
en las venas de una hoja de azucena
en el terciopelo botón de lima

Con tanto olvido
Como lánguidas banderas
adornan el callejón
Teñidas de opaco encubren
sus colores

De la mano de un dios
El fin es el lugar del que partimos
T.S. Eliot



Desdoblo las esquinas...
Desdoblo las esquinas
quiero borrar
esas marcas de papel


Dos por la calle
Quizás nunca sepamos
el nombre de aquel perro
ni a dónde dirige sus ojos
Quizás el cansancio de sol

En el sueño de otros
La casa va callando lentamente
en bostezos se reclina
al abrigo de lunas
con las risas en silencio

Escondida en tus cabellos
Escondida en tus cabellos
de lavanda y tabaco
quiero pensarte como una alondra
un pavo real

Estos caminos...
Estos caminos han extraviado
su mapa

las venas de los hemisferios

Hay pajas tan secas...
Hay pajas tan secas
que esperan un grito para arder

grito que enciende

Llevas un impulso irresistible...
Llevas un impulso irresistible
de apagar la noche

cerrados los ojos a los recuerdos

Lorelei
Mitad es un todo
A ella se adhieren como última salvavidas última salvalmas
Imploran permanencia en un mundo que se ha tornado líquido
náufrago en la saliva lac

Magnifica confusion
Después de las doce aún está mi noche de ahora
también el ayer
Hablo a dos tiempos de planes y recuerdos
con mi reloj personal

Ofrecer flores
Al entrar al templo está el agua
salvadora de pecados
fuente de perdón
Más allá el asombro de una virgen

Oscuras monedas
Tengo miedo a los pordioseros
me persiguen hasta mi cuarto
hasta la oscuridad de la conciencia
Llegan a mí como espectros por la noche

Partida
En mis muertes diarias está mi padre
me observa con esa incertidumbre
que obliga a decidir


Plasmado en oleo
En Gualbet amanece tarde
casi siempre
el pan de olor llega después
del silencio de sus barcos

Sed
La inmensidad, la sed
es la memoria.
Luis Armenta Malpica


Solo piel
La luz en mi piel se torna oscura
en los himnos del verano
como fruta de mares
Suda bajo el hervor del abrazo

Un exotico lugar...
Un exótico lugar
—vacío de mí—
alberga tu equipaje


Y el reptil era mujer...
Y el reptil era mujer

contra la mujer vive
en el espejo de mundos

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