Poemas de Luis Garcia Montero


 life vest under your seat
Señores pasajeros buenas tardes
y Nueva York al fondo todavía,
delicadas las torres de Manhattan
con la luz sumergida en una muchacha triste,

A federico, con unas violetas (ii)
                              y recuerdo una brisa triste por los olivos
                                                                                          F. G. L.



Cabo sounion
Al pasar de los años,
¿qué sentiré leyendo estos poemas
de amor que ahora te escribo?
Me lo pregunto porque está desnuda

Cancion arboleda
Dormía en el refugio de los débiles,
una cama revuelta
de oscuridades fuertes,


Cancion de brujeria
Señor compañero, Señor de la noche,

haz que vuelva su rostro
quien no quiso mirarme.

Cancion deshojada
La vida tiene pétalos
y un rosal donde tiemblan las historias.

La historia de ese pájaro

Cancion extranjera
Pero las cosas han cambiado.
Míralas
en su desconocido firmamento.


Cancion pornografica
El agua pide orillas donde apoyar la frente,
la noche busca sueños para entrar en las casas,
la luz se hace murmullo
y los países juegan a las cartas.

Cancion presentimiento
Seguramente
nadie pudo decirnos
que la luz era un túnel sin salida,
que el sol era la sombra

Cancion que corta
Abriré las ciudades
por si hay
una silla vacía
en los ojos cerrados del futuro.

Cancion suicida
No obedece el futuro,
ni el pasado obedece,
ni siquiera los días
contables del presente.

Confesiones
Yo te estaba esperando.
Más allá del invierno, en el cincuenta y ocho,
de la letra sin pulso y el verano
de mi primera carta,

Cuarentena
Con qué ferocidad y a qué hora importuna
salen tus veinte años de la fotografía
para exigirme cuentas.
En los ojos heridos por la luz

Diario complice libro segundo (viii)
A Francisco Brines




Diario complicelibro segundo (iv)
Generaciones últimas
de muchachas difíciles,
muchachos obligados al orgullo
y tocadiscos viejos, me recuerdan

El amor
Las palabras son barcos
y se pierden así, de boca en boca,
como de niebla en niebla.
Llevan su mercancía por las conversaciones

El lugar del crimen
Más allá de la sombra
te delatan tus ojos,
y te adivino tersa,
como un mapa extendido

El poder envejece
Ella me besa, marca la sonrisa
y viaja por los labios al pasado
con el adorno de sus sentimientos,
lujosa y encendida como un árbol

En llamas
A Jon Juaristi

Canciones que no pueden ser cantadas,
banderas que me manchan con su sangre las manos,

Fe de vida
Nadie sabrá las veces, las mil veces,
después de la tristeza o de la humillación,
que envidié la sonrisa de los cínicos,
esa distancia fría de sus labios

Fotografias veladas por la lluvia
                                                                                A Ramiro Fonte

                                                   Cuando la

I (de diario complice)
Yo sé
que el tierno amor escoge sus ciudades
y cada pasión toma un domicilio,
un modo diferente de andar por los pasillos

Irene
Así amanece el día
Claudio Rodríguez



La ciudad de agosto
Baja el avión por fin,
estoy bajando a la ciudad de agosto.
La sombra de las alas deja huellas azules
sobre la tierra seca

La crueldad
No es el cuchillo que por fin nos mata,
sino la espera fría de su hoja en la piel,
el tiempo sucio y duro,
los plazos del temor, porque la muerte

La muerte (i)
Si alguna vez las aguas se retiran,
comprenderé el vacío,
conoceré la muerte sin disfraces.


La primavera de la esfinge
Olvídate de mí si estás conmigo.

Podemos permitirnos este lujo
de abandonar los nombres,

Las confesiones de don quijote
Casi nadie me llama por mi nombre,
vulgar y cotidiano como la rebeldía.

Prefieren otorgarme

Las razones del viajero
Está solo. Para seguir camino
se muestra despegado de las cosas.
No lleva provisiones.


Life vest under your seat
Señores pasajeros buenas tardes
y Nueva York al fondo todavía,
delicadas las torres de Manhattan
con la luz sumergida en una muchacha triste,

Me persiguen
Me persiguen
los teléfonos rotos de Granada,
cuando voy a buscarte
y en las calles enteras están comunicando.

Naranjas y cipreses
Déjalo ya. Recorre este silencio
de naranjas sin sol y cipreses sin luna.
Ahora que la verdad y la mentira
se alejan fatigadas

Noche de nieve
Asume Tus errores.
Visto para sentencia queda el tiempo
de las manzanas y la luna blanca.


Quien eres tu?
Se deshizo la luz,
equivocó su horario por dejarte desnuda,
desdibujó tus ojos mientras me sonreías.


Xi (de diario complice)
Sospechan de nosotros. Ha pasado
el primer autobús, y nos sorprende
en el lugar del crimen,
desatados los cuellos y las manos

Xvii (de diario complice)
Nada más solitario que el dolor
porque también excluye a quien lo siente,
si con él se traiciona o se acompaña.
De mi propio vacío

Xxvi (de diario complice)
Bajo una lluvia fría de polígono,
con un cielo drogado de tormenta
y nubes de extrarradio.


Y mirarse a los ojos
Han pasado los vientos
y mirarse a los ojos no es sencillo.

Vivir esta ciudad

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