Poemas de Matilde Alba Swann


Bajo tu lastima
Quiero huir de tu lástima, y tropiezo
con mis zarzas de miedo
y con mi nido
de alegrías dormidas, y desgarro.

Como un cantaro
Desde mi ángulo diurno de cordura,
no recordaba cómo,
llegué flecha, a disparar del arco.
Fue la herida de penetrar la noche,

Cronica de mi misma
Y querer merecerme; de veras merecerme.
Revisar mis dispersas escrituras,
mi palabra, revisarme el sollozo,
la garganta,

En este dia de lluvia
Un gris limpio, monótono, inasible,
en este día de lluvia
y cielo enfermo,
el corazón del agua está soñando

Esta lluvia, el perdon, y mis rosales
Y la lluvia sonríe, canta dentro
del cristal que me habita
y repercute
sobre un suelo ya antiguo

Grillo y cuna
De un bosque donde crecen
nomás
cunas, mi madre
cortó un columpio dulce,

He de irme...
He de irme, dejando,
mi ruego de piedad por los rincones,
con mi pobre voz quebrándose y con mi cansancio,
en alguna noche

Lluvia
Lluvia, hoy no te siento.
Hoy no eres nada
mas que agua vertical.
Apenas si te escucho

Mañana es siempre
Cómo quisiera despertar cantando.
Pero amanezco, en cambio,
dolorida
de no haberme quedado en ese espacio,

Minimamente y esencial
Mínimamente y esencial, quería
su hora de amor.
Como Dios la suya de creación,
como Luzbel la suya

Nochebuena
El fósforo,
en la temblorosa
manecita sucia,
enciende la hoguera

Ofrenda
Te ofrezco la serena
languidez de mi pena,
la tristeza que acaso
no di a nadie a mi paso.

Palabras a un dios pobre
No pondré mis zapatos, buen Dios,
quiero que sepas,
que creo en ti de veras.


Pobreza a los 10 años
ilde Alba Swann -

Toda mi angustia tuvo la forma de un zapato.
de un zapatito roto, opaco, desclavado.
El patio de la escuela... Apenas tercer grado...

Pobreza de los diez años
Toda mi angustia tuvo la forma de un zapato,
de un zapatito roto, opaco, desclavado.
El patio de la escuela... Apenas tercer grado...
Qué largo fue el recreo, el más largo el año.

Refugio
Entonces,
ciega y sorda, me abrazo a la poesía.

La aprieto contra el pecho,

Salvados
Necesito entonces,
adherirme a la tierra,
prematuramente, descalza por el campo,
sentándome en los troncos quebrados y caldos,

Sueño que llueve
Sueño que llueve y que me estás queriendo.
Cielo en congoja, mi corazón deshace,
y deshaces con él; lluvia tú mismo
me transcurres lento;

Tan humano
Tienes algo de montaña...
A tu lado me he sentido leve y me he creído blanca.
Sin reparo te he mostrado mis llagas
y a tu cumbre nevada a veces traje barro,

Tiemble tu corazon...
Tiemble tu corazón antes de hacerlo.
Vas a juzgar.
No olvides, que hay un dolor de siglo
en cada hombre,



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