Poemas de Miguel D´Ors


As time goes by
Decir pestes de él tiene, sin duda,
un sólido prestigio literario
-tacharlo de asesino, por ejemplo,
o compararlo con

Calendario perpetuo
    El lunes es el nombre de la lluvia
cuando la vida viene tan malintencionada
que parece la vida.


Camino de imperfeccion
Joven,
yo era un vanidoso inaguantable.
'Esto va mal', me dijo un día el espejo.
'Tienes que corregirte'.

Contraste
Ellos que viven bajo los focos clamorosos
del éxito y poseen
suaves descapotables y piscinas
de plácido turquesa con rosales

Ella
Es misteriosa como el tiempo y el mercurio,
delirante y exacta, álgebra y fuego.
Cuando nadie la espera, coronada de escarcha
baja tarareando con pies maravillosos

Era el abuelo
Era el abuelo y sus inmensas expediciones mirar
qué oruga viva y la caja con sus agujeritos los zapatos
    lustrosos
para los Reyes Magos el séptimo no hurtar las canicas

Esposa
Con tu mirada tibia
alguien que no eres tú me está mirando: siento
confundido en el tuyo otro amor indecible.
Alguien me quiere en tus te quiero, alguien

Insisto
Mi vida: tantos días
que no estuve en El Cuzco
ni en Siena ni en Grenoble,
tantos aviones rubricando el cielo

Mirame
Desde ese tiempo diferente al mío
en que de una mirada ven Tus ojos
la semilla la rosa y los despojos
nacercorrerdesembocar al río

Otro poema de amor
Qué dicha no ser Basho, en cuya voz
florecían tan leves los ciruelos,
ni ser Beethoven con su borrasca en la frente
ni Tomás Moro en el taller de Holbein.

Pequeño testamento
    Os dejo el río Almofrey, dormido entre zarzas con mirlos,
las hayas de Zuriza, el azul guaraní de las orquídeas,
los rinocerontes, que son como carros de combate,
los flamenco

Por favor
Se van muriendo uno tras otro
como en las películas de náufragos
o de aviones estrellados en neveros incógnitos.


Raro asunto
Raro asunto la vida: yo que pude
nacer en 1529,
o en Pittsburg o archiduque, yo que pude
ser Chesterton o un bonzo, haber nacido

Reproche a miguel dâ´ors
Tu corazón navega en la Kon-Tiki,
se adentra con Amundsen por la grandes
soledades heladas,
sube al Nanga Parbat con Hermann Buhl, se abre

Tal es la inspiracion
Los antiguos hablaron de la Musa.
Del Numen Don Manuel Josef Quintana
(naturalmente, entre signos de admiración).
Otros de ángel, de duende, de un dedo celestial



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