Poemas de OCTAVIO PAZ


Acabar con todo
vio Paz -

Dame, llama invisible, espada fría,
tu persistente cólera,
para acabar con todo,

Dos cuerpos
avio Paz -

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos olas
y la noche es océano.

El cantaro roto
ada interior se despliega y un mundo de vértigo y llama nace bajo la frente del que sueña:
soles azules, verdes remolinos, picos de luz que abren astros como granadas,
tornasol solitario,

El desconocido
he nace en espejos de luto.
Sombríos ramos húmedos
ciñen su pecho y su cintura,
su cuerpo azul, infinito y tangible.

El pajaro
vio Paz -

Un silencio de aire, luz y cielo.
En el silencio transparente
el día reposaba:

Elegia interrumpida
cuerdo a los muertos de mi casa.
Al primer muerto nunca lo olvidamos,
aunque muera de rayo, tan aprisa
que no alcance la cama ni los óleos.

Epitafio para un poeta
cantar, cantar
para olvidar
su vida verdadera de mentiras
y recordar

Escrito con tinta verde
ta verde crea jardines, selvas, prados,
follajes donde cantan las letras,
palabras que son árboles,
frases que son verdes constelaciones. Deja que mis palabras, oh blanca, desciend

Felicidad en herat
quí
como escribo estas líneas,
sin idea fija:
una mezquita azul y verde,

Frente al mar
vio Paz -

¿La ola no tiene forma?
En un instante se esculpe
y en otro se desmorona

La calle
vio Paz -

Es una calle larga y silenciosa.
Ando en tinieblas y tropiezo y caigo
y me levanto y piso con pies ciegos

La poesia
vio Paz -

¿Por qué tocas mi pecho nuevamente?
Llegas, silenciosa, secreta, armada,
tal los guerreros a una ciudad dormida;

La rama
en la punta del pino
un pájaro detenido,
trémulo, sobre su trino. Se yergue, flecha, en la rama,
se desvanece entre alas

La vida sencilla
al pan y que aparezca
sobre el mantel el pan de cada día;
darle al sudor lo suyo y darle al sueño
y al breve paraíso y al infierno

Las palabras
la vuelta,
cógelas del rabo (chillen, putas),
azótalas,
dales azúcar en la boca a las rejegas,

Mar por la tarde
muros del agua, torres altas,
aguas de pronto negras contra nada,
impenetrables, verdes, grises aguas,
aguas de pronto blancas, deslumbradas. Aguas como el principio de las aguas,

Mas alla del amor
vio Paz -

Todo nos amenaza:
el tiempo, que en vivientes fragmentos divide
al que fui del que seré,

Misterio
vio Paz -

Relumbra el aire, relumbra,
el mediodía relumbra,
pero no veo al sol.

Monologo
as rotas columnas,
entre la nada y el sueño,
cruzan mis horas insomnes
las sílabas de tu nombre. Tu largo pelo rojizo,

Niña
vio Paz -

Nombras el árbol, niña.
Y el árbol crece, lento y pleno,
anegando los aires,

Nocturno
, trémula sombra de las voces.
Arrastra el río negro mármoles ahogados.
¿Cómo decir del aire asesinado,
de los vocablos huérfanos,

Octavio paz
En el chisporreo del remolino
el guerrero japonés pregunta por su silencio,
le responden, en el descenso a los infiernos,
los huesos orinados con sangre

Otoño
vio Paz -

En llamas, en otoños incendiados,
arde a veces mi corazón,
puro y solo. El viento lo despierta,

Palpar
nos
abren las cortinas de tu ser
te visten con otra desnudez
descubren los cuerpos de tu cuerpo

Piedra de sol
vio Paz -

Un sauce de cristal, un chopo de agua,
un alto surtidor que el viento arquea,
un árbol bien plantado mas danzante,

Piedra nativa
avio Paz -

luz devasta las alturas
Manadas de imperios en derrota
El ojo retrocede cercado de reflejos

Relampago en reposo
a,
piedra hecha de mediodía,
ojos entrecerrados donde el blanco azulea,
entornada sonrisa.

Retorica
los pájaros, cantan
sin saber lo que cantan:
todo su entendimiento es su garg

Salvas
de muros de ámbar,
solitario laurel en una plaza de piedra,
golfo imprevisto,
sonrisa en un oscuro pasillo,

Semillas para un himno
uentes (pero también inmerecidas)
Instantáneas (pero es verdad que el tiempo no se mide
Hay instantes que estallan y son astros
Otros son un río detenido y unos árboles fijos

Silencio
vio Paz -

Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza

Sonetos
vio Paz -

1
Inmóvil en la luz, pero danzante,
tu movimiento a la quietud que cría

Sonetos i
il en la luz, pero danzante,
tu movimiento a la quietud se cría
en la cima del vértigo se alía
deteniendo, no al vuelo, sí al instante. Luz que no se derrama, ya diamante,

Sonetos ii
, el mar y tú, plural espejo,
el mar de torso perezoso y lento
nadando por el mar, del mar sediento:
el mar que muere y nace en un reflejo. El mar y tú, su mar, el mar espejo:

Tu nombre
e mí, de mi sombra,
amanece por mi piel,
alba de luz somnolienta. Paloma brava tu nombre,
tímida sobre mi ho

Tus ojos
vio Paz -

Tus ojos son la patria del relámpago y de la lágrima,
silencio que habla, tempestades sin viento,
mar sin olas, pájaros presos,

Visitas
és de la noche urbana de piedra y sequía
entra el campo a mi cuarto.
Alarga brazos verdes con pulseras de pájaros,
con pulseras de hojas.

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