La noche del eclipse de luna
bebías el cobrizo reflejo de la bruma en la marisma.

Mil incendios palpitan en la penumbra.
Penitencia oculta en una piel de lirio,
albero y negro de silencio.

Cabalgo al ritmo de mi temor,
ruido seco de tambores,
-el tiempo humilla con laureles-.

En los pantanos suaves el barro
cruje como las sienes sin luz de una muchacha.