Ha soltado sus flores el cedro de enfrente.
Son flores muy duras y oscuras
Como la suerte de mi país.
Y no tienen aroma.
Como si prefirieran reservar su fragancia
Para tiempos mejores.

Unas caen en los patios de las casas;
Otras, en los tejados, en los aleros.
La mayor parte se pierde en la calle.

Los niños pobres de los suburbios
Recogen las que pueden cuando pasan a la escuela
Y mientras suben la empinada cuesta
Van arrancando pétalos…
Uno… dos… tres… cuatro… cinco…
Luego le dan un puntapié a lo que queda.

Yo me quedo muy triste
Al ver los pétalos regados
Pensando en lo que harán cuando le arranquen
El último a mi país.