La noche circuncinda madrugadas
con un afán caníbal, encantado.

Es la fiera que arrancará las flores
con la espuma de las nubes y las bestias,
asolando la yema de la lluvia,
en un zigzag de escalofrío y caras
miserables.

Caerá su aurora en redes escarlatas,
junto al humo donde arden las estrellas,
y su hambre será multiplicada.
Se encerrará la luna en sus mitades
en un holocausto de la sangre.

Voceará la luna sus volcanes
en una fiera niebla inenarrable.

Saciará los escombros de los templos
con la sed de cristales irredentos.

Vencerá en los túneles inmensos
con sus rayos de nácar y de ajenjo.

Las mariposas negras serán noche
que cautive la farsa de las horas.